Big Data o Small Data, ¿Cuál es la verdadera diferencia?

El Big Data se ha convertido en una de las alternativas preferidas de las compañías para solucionar sus desafíos empresariales. Con esta nueva tendencia, las organizaciones han alcanzando mayor eficiencia y han podido generar valor a los segmentos que atienden. Sin embargo, la ventaja de esta tendencia no solo radica en la capacidad de procesar gran cantidad de datos en poco tiempo, sino también en darles una interpretación lógica.

En este punto aparece una herramienta de la que poco o nada hemos podido escuchar: el Small Data. De acuerdo a SAP, una multinacional alemana dedicada al diseño de productos informáticos de gestión empresarial, esta tendencia puede definirse como unas piezas de información ocultas que otorgan a las compañías datos cualitativos directamente relacionados con las emociones de los clientes durante un proceso de compra.

En otras palabras, mientras el Big Data analiza comportamientos y patrones predictivos a gran escala, lo que hace el Small Data basado en Social Media darnos datos más cualitativos de emociones, opiniones y sentimientos de usuarios que condicionan sus compras en tiempo real y que las empresa podemos usar gracias a las redes sociales.

Para poder obtener los beneficios de esta nueva tendencia, es necesario descifrar los datos más pequeños, en donde se esconden pistas para tomar decisiones de valor en las organizaciones. Y es que si sabemos utilizar cada uno de esos datos de forma correcta, las oportunidades que se pueden crear son inmejorables, ya sea para crear experiencias únicas a los clientes, desarrollar nuevos productos, o bien para mejorar procesos internos.

En la nueva era donde el cliente es el protagonista y donde las empresas buscan personalizar más sus productos para satisfacer los gustos de cada uno de los usuarios, el Small Data se presenta como un tema necesario para muchas organizaciones, debido a que es muy útil para aprender a optimizar la experiencia del cliente, establecer relaciones mucho más fuertes con los públicos objetivos y desde luego, obtener la satisfacción de las personas que luego podrá traducirse en su fidelización.

Para poner un ejemplo de los enormes alcances que tiene esta tendencia, tenemos el caso de IKEA Estocolmo. El dueño de esta franquicia se ubica con regularidad en las cajas registradoras de sus tiendas con el fin de recolectar personalmente las opiniones de sus clientes, tanto de sus experiencias dentro de la tienda como de la satisfacción o expectativas con los productos. Cuando el ejecutivo recopila esta información, puede crear o modificar procesos y productos con plena seguridad de que serán idóneos, dado que sabe que vienen directamente de necesidades de sus clientes. En términos prácticos, esto es lo que hace el Small Data.

Convergencia entre dos grandes tendencias

Lo ideal es que exista una convergencia entre el Big Data y el Small Data para que las empresas puedan llegar a ser más productivas, eficientes y los clientes puedan estar mucho más satisfechos. Cuando las personas tienden a obsesionarse con los grandes volúmenes de datos, dejan a veces de lado los pequeños detalles que también arroja la información, y que nos pueden dar importantes respuestas para la toma de decisiones. Esas pistas ocultas, también conocidas como Small Data, pueden llegar a ser la clave para conocer mejor a los clientes y desde luego, desarrollar estrategias eficientes en las organizaciones.

Teniendo en cuenta lo anterior,  podemos concluir que la mayor oportunidad de aprovechar Big Data y Small Data se encuentra en espacios como las redes sociales, donde existen miles de opiniones esperando a ser aprovechadas.

Imagen: @perspec_photo88, distribuida con licencia Creative Commons BY-SA 2.0

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