Aprendizaje informal en la empresa: trabajar es aprender y aprender es trabajar

Cada año, el 24 de julio se celebra el Día de No Aprender Nada. Ese día, las personas que se unen a la iniciativa hacen un enorme esfuerzo para no aprender nada. ¿Lo consiguen? En absoluto puesto que es una empresa imposible. Al final del día constatan su estrepitoso fracaso que es, al mismo tiempo, una excelente demostración de que las personas inevitablemente aprendemos de forma continua, con cada cosa que hacemos. Es la forma más natural de aprender.

Los especialistas en educación suelen llamar a esto aprendizaje informal en contraposición del aprendizaje formal que se refiere, en un sentido amplio, a los cursos de formación. El experto en aprendizaje informal Jay Cross explica la diferencia entre las dos formas de aprender con la metáfora del autobús y la bicicleta.

Lo que se decide aprender

El aprendizaje es formal cuando tiene un currículo: contenidos y objetivos preestablecidos por alguien diferente de quienes aprenden. Es como montar en bus. El bus sigue una ruta establecida independientemente de los deseos individuales de los pasajeros. El viaje generalmente termina con algún tipo de certificado. Este es el tipo de aprendizaje en que las instituciones gastan la mayor parte de su presupuesto de formación.

El aprendizaje informal es más personal. La persona elige (no siempre conscientemente) qué aprende, cómo y cuándo. Puede suceder en solitario o con otros. Es como montar en bicicleta. El ciclista elige la ruta, a menudo cambiándola sobre la marcha. Las personas generalmente aprenden de manera informal para solucionar un problema o hacer un trabajo. El aprendizaje queda demostrado cuando el trabajo queda hecho, no a través de un certificado. Así es como sucede la mayor parte del aprendizaje a lo largo de la vida de las personas.

Antes se hablaba de que, pese a la generalización de la educación obligatoria, el 80% de lo que una persona aprendía a lo largo de su vida, lo hacía de manera informal. Ahora, con Internet y recursos educativos abiertos al alcance de cada vez más personas, se dice que de todo lo que se aprende, el 90-95% se aprende de manera informal.

Influir en el trabajo

Si nos limitamos al entorno del trabajo, el aprendizaje informal cobra aun mayor importancia ya que uno va al trabajo a trabajar y no para hacer un curso u obtener un certificado. Sin embargo, cuando se trata de invertir en formación, las empresas lo que hacen es inscribir a las personas que forman en un curso, ocupándose por tanto únicamente de un máximo del 5% de lo que el equipo aprende. ¿Qué otras cosas podrían hacer las empresas para influir también en ese 95% que se aprende de manera informal por el mero hecho de estar en el trabajo y hacer cosas?

Para aclarar algunas ideas, vamos a echar mano de la clasificación del aprendizaje informal a lo largo de los ejes “intención” y “consciencia”. Así, podemos diferenciar entre aprendizaje autodirigido (intencionado y consciente), aprendizaje casual (no intencionado, sí consciente) y socialización (no intencionado, ni consciente).

 

Tipo Intencionado Consciente (en el momento del aprendizaje)
Autodirigido
Casual No
Socialización No No

 

Un ejemplo de aprendizaje autodirigido en la empresa podría ser una persona o un grupo de personas que se dan cuenta de que se sienten abrumados por la cantidad de e-mails que les toca gestionar y empiezan a buscar información para una mejor gestión del e-mail. Desde la empresa (dirección, RRHH, departamentos de formación, etc.) interesa facilitar el aprendizaje iniciado por estas personas con recursos adicionales, por ejemplo invitar un experto para charlar o liberar tiempo para investigar el tema.

Un ejemplo de aprendizaje casual en la empresa podría ser un pedido que no ha sido entregado a tiempo. Si el incidente sirve para reflexionar acerca de por qué salió mal la cosa y aprender a hacerlo mejor la próxima vez, podemos hablar de aprendizaje casual. Desde la empresa interesa asegurar que este tipo de aprendizaje tenga lugar después de cada incidente o cada cierto tiempo, por ejemplo dando ejemplo desde la dirección o creando espacios de expresión y compartición de lecciones aprendidas.

Finalmente, un ejemplo de socialización en la empresa podría ser que las personas aprenden por imitación (de forma tácita, es decir, no consciente) echar muchas horas en el trabajo. El valor subyacente puede ser el del esfuerzo bruto, a sacar adelante el trabajo en base a echar horas y horas (y quizá en detrimento de organizar el trabajo de forma más inteligente). Desde la empresa interesa identificar los valores que las personas aprenden de forma inconsciente para ver si de verdad son valores que benefician la empresa en su conjunto.

Estos han sido algunos ejemplos de cómo desde la empresa de puede influir en el aprendizaje informal que, como vimos, ocurrirá sí o sí, por ser la forma natural de aprender de las personas. ¿Se les ocurren otros ejemplos? Por favor, compártenlo en comentarios.

Imagen: @opensourceway, distribuida con licencia Creative Commons BY-SA 2.0

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