Clases grabadas en video: un verdadero salto para el e-learning

Si miramos las ofertas de e-learning más populares en la actualidad –muchas de ellas conocidas bajo el nombre MOOC (Massive Open Online Course)–, entre los contenidos formativos podemos observar la predominancia del formato vídeo. Para nada es esto una casualidad.

La “clase” es la técnica pedagógica más común en educación y formación, sea en colegios, universidades o cursos de formación continua. Seguramente hay técnicas y formatos mejores pero poca duda cabe de que la clase sigue siendo la más usada hoy en día. Pues bien, grabar las clases en vídeo y poner éstos a disposición de los estudiantes es una de las formas más fáciles y baratas de aumentar la eficacia de este formato pedagógico y crear, de paso, contenidos de e-learning. De ahí que el vídeo esté también en el origen de los MOOC.

Veamos por qué es efectivo grabar las clases en vídeo y por qué debería ser la manera de proceder por defecto en cualquier clase y sesión formativa presencial.

Entorno tecnológico favorable

Vivimos en una era de Youtubers. En la plataforma de vídeos de Google se suben 100 horas de vídeo al minuto y la visualización de los mismos alcanza las 6 mil millones de horas al mes. Desde el punto de vista de la tecnología es muy fácil ver vídeos. Crearlos cuesta más esfuerzo pero no deja de estar al alcance de cualquiera que disponga de un ordenador con cámara digital.

Para la grabación de clases presenciales en concreto hay sistemas diseñados para enfocar tanto al profesor como la pizarra. Si lo que tenemos es un seminario online, también existen soluciones para grabar y compartirlo de forma fácil. Las soluciones tecnológicas más adecuadas pueden variar de un caso a otro pero la barrera de entrada tecnológica para grabar en vídeo una clase o sesión formativa presencial u online, es muy baja.

La barrera real por tanto no es tecnológica sino puede ser o bien psicológica, de los profesores ante la perspectiva de que sus clases sean grabadas o bien inherente a algunos modelos de negocio desde los cuales se asume que proporcionar las clases grabadas puede amenazar la viabilidad del mismo.

Ventajas para quien aprende

Para quien aprende, son numerosas las ventajas de disponer de la grabación en vídeo de las clases de un curso.

  • Es un hecho conocido que el tipo de atención que es necesaria para aprender decae después de los primeros 10-15 minutos. Los vídeos permiten asimilar una clase en varias sesiones de atención adecuada.
  • El aprendizaje también requiere repetición, imposible si la clase no está disponible en un formato fácilmente reproducible.
  • El vídeo permite que incluso personas con un dominio del idioma insuficiente para captarlo todo de un tirón puedan beneficiarse de las clases.
  • El vídeo también permite dejar de tomar notas y poder dedicar una atención más óptima durante la clase en vivo, por ejemplo para pensar y hacer preguntas.
  • Disponer de las clases en vídeo conduce a un aprendizaje más autónomo, pautado por la propia persona que aprende, en lugar del profesor.

Ventajas para quien enseña

El consumo de las clases en soportes digitales trae las ventajas y los retos de la analítica digital al ámbito de la formación. De ahí que la analítica del aprendizaje sea una disciplina emergente en la actualidad.

Obtener información de cuándo los estudiantes paran el vídeo, qué partes son muy vistas y qué partes apenas, permiten para quien enseña descubrir los puntos fuertes y débiles de la exposición con el fin de mejorarla. Se trata de un tipo de información difícil de obtener de forma analógica.

Cabe mencionar, sin embargo, que desde el punto de vista tanto del aprendizaje como de la ética y la privacidad, es deseable que las personas sepan cuáles de sus interacciones con los vídeos serán analizados y con qué fines.

Conclusión

Hemos visto que hay muchos motivos por los que grabar las sesiones formativas presenciales u online es bueno el aprendizaje. De hecho, bien implementado, es difícil pensar en motivos por los que pueda ser malo o contraproducente. ¿Se les ocurren algunos? Y si es así, la pregunta de ahora en adelante no debería ser por qué grabar las clases en vídeo sino si nos podemos permitir no hacerlo.

 

Imagen @mark sebastian, distribuida con licencia Creative Commons BY-SA 2.0

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