Internet de las Cosas: Una solución para grandes empresarios

Aunque es un término que existe hace más de 15 años, el Internet de las cosas ha crecido en importancia en los últimos años. Esto hace referencia a los diferentes dispositivos con los que contamos en nuestro día a día y que se conectan a Internet. Por ejemplo, estoy hablando de refrigeradores, relojes, básculas y muchos otros aparatos que puede hacer parte de la red. En el caso del refrigerador, por poner un ejemplo, podría conectarse a través de Internet con el supermercado e informar que se está acabando la leche, para que este negocio envíe más.

Aunque el boom del Internet de las cosas apenas empieza, en los próximos años veremos muchos más dispositivos que envían información a proveedores tecnológicos por todo el mundo. Por un lado esto es una gran cantidad de datos para analizar en lo que se conoce como el Big Data. Por otro lado, nos está llevando cada vez más a un mundo dónde estamos hiperconectados y es cada vez más difícil alejarnos de la red. Esto último tiene efectos positivos y negativos, pero para este artículo miraré el primero.

Herramientas para ejecutivos que siempre están conectadas

Una de las claves del Internet de las cosas, es que estos dispositivos sean autónomos y no se requiera de grandes esfuerzos para que estos se conecten a la red. En gran medida esto se ha logrado y a pesar de que para muchas personas son dispositivos invasivos, muchos pasan sin ser detectados en la mayoría de los casos. Y esta transparencia y poco protagonismo de los dispositivos es característica básica para que un ejecutivo moderno, que tiene muchas labores, los incluya en su vida.

Como segundo elemento, está la utilidad del dispositivo. Pienso que si el mismo le ayuda en algún aspecto de su vida al ejecutivo o le aporta ciertos datos, será útil, si no se debe descartar. En otras palabras, el dispositivo debe servir como una herramienta de alto valor.

Voy a proponer un ejemplo de un dispositivo de Internet de las cosas, que a mí en particular me parece muy útil: mi podómetro Fitbit. Al ser ingeniero de sistemas y computación, junto con ser consultor y además escritor, suelo tener una vida bastante sedentaria. Aunque por años he intentado hacer ejercicio, con algo de éxito y bastantes fracasos, este sedentarismo me preocupaba mucho. Si a esto le sumo antecedentes familiares cardiacos, el saber si me ejercitaba suficiente se convirtió en una prioridad para mí.

En mis épocas de éxito en el ejercicio físico no tenía mucho por qué preocuparme, pero cuando viajaba con frecuencia o tenía muchas labores, el tema era más complejo. Así que opté por un podómetro que se conecta a mi celular y a la vez a Internet, dónde llevo el registro de mis movimientos diarios. Día a día sé con una buena exactitud cuántos pasos he realizado, cuántos kilómetros me he movido y cuáles han sido mis horas más activas.

En el caso de mi Fitbit, esta es una pulsera que casi pasa desapercibida, salvo los día que tengo que recargarla (aproximadamente una vez por semana). El resto del tiempo ni siento que está presente y me genera información que es relevante, precisa y justo cuando la necesito.

Sé de personas que sienten que estos podómetros son una invasión de su campo personal. Cuando lo compré pensé que esto podría suceder, pero en mi caso su uso es transparente y hoy me he acostumbrado tanto a sus datos (no a la pulsera), que me costaría vivir sin esta.

Ahora, el tener este Fitbit no me va a hacer más productivo, al menos no de entrada, ni me hará conseguir más clientes, ni vender más. Sin embargo, la considero muy útil, pues para mí esto es un tema de salud. En otras palabras, es una herramienta muy útil, que no me ayuda directamente en los negocios, pero si en mi salud y vida diaria.

Internet de las Cosas en la vida empresarial

Así como muchos dispositivos de Internet de las cosas ayudan en la vida diaria de los ejecutivos, también nos pueden ayudar en la vida empresarial. Y un excelente ejemplo de estos, son los relojes inteligentes lanzados en los últimos años por empresas como Apple, Samsung y Motorola, entre muchos otros.

Aunque las características de cada reloj cambian con las marcas y modelos, hay unas cuántas cosas que podrían ser muy útiles. Por ejemplo, una de mis favoritas, es que desde el reloj se pueda consultar la agenda del día. Si nuestra agenda está sincronizada con el celular y se utiliza un servicio en la nube como el de Google Apps, esta información será muy relevante.

Otra opción es la grabación de voz con el reloj. En algunos momentos tengo una idea y no tengo con que anotarla, así que llega al rescate la función de grabar notas de voz. En el caso de Samsung, las notas de voz son transferidas al celular e incluso hace reconocimiento de voz para convertir la grabación en texto.

Muchas de las aplicaciones de estos dispositivos se sincronizan con servicios en la nube, de forma que esta información estará disponible desde cualquier dispositivo con acceso a Internet. Son muchas las opciones, pero en términos generales dispositivos de Internet de las cosas nos darán mucha información y casi el don de la omnipresencia.

En este artículo solo di un par de ejemplos de dispositivos de Internet de las cosas. Existen muchos otros, algunos muy complejos y completos, que claramente ayudarán en la vida de los ejecutivos modernos. Lo invito a que analice otros dispositivos con una mente abierta aunque crítica, para entender qué le aporta valor y qué no.

Imagen @Imagen Free Adm, distribuida con licencia Creative Commons BY-SA 2.0

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