Redes sociales y salud: El análisis de enfermedades y otros factores

Los recientes eventos de salud pública como el brote de ébola y chikungunya, recientemente, o el SARS-CoV por allá en el 2002 y el H1N1 en el 2009, en diferentes regiones del mundo e indudablemente en Colombia, en especial para el chikungunya, han impulsado a diferentes investigadores a buscar métodos novedosos para la vigilancia adecuada y eficaz de enfermedades infecciosas.

¿Cómo se hace usualmente?

Hay una vigilancia, y que es finalmente las más usada por las diferentes agencias y entidades del gobierno y las universidad, que está basada en el seguimiento de unos indicadores específicos. Estos sistemas están diseñados para reunir y analizar datos estructurados basándose en protocolos de monitoreo ajustados a cada enfermedad de interés que buscan, una vez agrupados, detectar cambios en las tendencias poblacionales. No es sino ver cómo funciona el Sistema Sistema Nacional de Vigilancia en Salud Pública (SIVIGILA) coordinado por el Instituto Nacional de Salud.

Los datos de cada indicador son reportados por prestadores de salud y laboratorios clínicos a una central de información, usualmente del gobierno. Es un trabajo arduo y continuo que permite detectar, con cierta agilidad, señales de amenazas en salud que se estén dando entre la población.

Estos métodos no son realmente ágiles dado que los datos que se analizan no son los más recientes pues hay un trecho entre el levantamiento de toda la información de un número enorme de fuentes y su reporte -muchas veces en formatos y mecanismos diferentes-, causa retrasos en su análisis y, claro, en la toma de decisiones. Es así que la tendencia pudo ya haber cambiado frente a una enfermedad infecciosa dada cuando se llega a la conclusión.

Otro gran dilema es que estos métodos, dado que están ajustados a eventos ya conocidos, están mal equipados para detectar nuevas enfermedades o sucesos inesperados de una enfermedad.

¿Qué otras opciones de vigilancia hay?

Hay una vigilancia que ha ido tomando fuerza y se basa en el seguimiento de eventos no a través de reportes oficiales sino a través del seguimiento de reportes transmitidos a través de diferentes canales, en particular a través de Internet y las redes sociales. A esto aveces se le llama la infodemiología y la infovigilancia.

¿Por qué hacer vigilancia en salud pública en redes sociales e internet?

  1. Porque la radio, los periódicos, las agencias locales y demás suelen ser más ágiles en la comunicación de diferentes eventos “raros” o “particulares” relacionados con la salud que los mismos ministerios, instituciones nacionales o secretarías. Un buen intento de monitorear esto es Health Map.
  2. Porque una vez se tiene algún síntoma, la tendencia inmediata es a buscar información en internet sobre qué tomar, qué hacer, a dónde acudir, ¿será grave? ¿debo llamar al doctor?. Esto, en particular para Dengue e Influenza, es monitoreado por Google a través del Google Flu Trends y el Google Dengue Trends.
  3. Porque lo que la gente discute es lo que a la gente le preocupa. Nada más falta observar el estallido de tweets relacionados con chikungunya en época de vacaciones o puentes festivos. Esto es monitoreado para hashtags dados y previamente creados, por ejemplo, por Symplur.
  4. Porque los estados de ánimo, los depresivos en particular, se comparten a diestra y siniestra vía Facebook y Twitter. Algunos buscan analizar y prevenir signos de depresión postparto monitoreando Twitter. Otros incluso van más allá y quieren desarrollar todo un sistema de vigilancia en salud mental a través de redes sociales.

¿Cuáles son las desventajas y preocupaciones de este modo de ejercer la vigilancia en salud pública?

  • Exceso de información y la posterior minería de la información puede, curiosamente tomar más tiempo que el otro modo de hacer vigilancia. Un ejemplo: una cosa es escribir en Twitter “hoy sábado y tengo fiebre” y otra es “acá viendo Fiebre de sábado en la noche”
  • Los métodos estadísticos de análisis no están aún bien desarrollados por lo que sus conclusiones son sólo parciales y fácilmente dudosas.
  • La privacidad de la información. ¿Realmente queremos que monitoreen de manera sistemática nuestras frases, oraciones, frustraciones, declaraciones de amor y demás?

¿El futuro?

A medida que se realicen seguimiento de eventos y que se logre anticipar la vigilancia de indicadores, que es lo usual, se tendrá más confianza en sus predicciones y se mejorarán sus mecanismos. Las redes sociales y la Internet, de todos modos, son un paquete gigante, enorme, grandísimo de información a la espera de ser analizado, uno, para darle alimento a los conspiracionistas, y otro, para poder entender con más precisión quiénes somos y qué hacemos y cómo podemos estar mejor.

Imagen por @edar, distribuida con licencia Creative Commons CC BY-NC-SA 2.0

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