Tal como lo consideran los Objetivos de Desarrollo Sostenible, recientemente acordados por los países miembros de las Naciones Unidas, la tecnología es un medio para alcanzar el desarrollo (bienestar) sostenible (para el presente y el futuro)

Con una mirada instrumental, es apenas lógico que las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) resulten básicas para adelantar los planes para el desarrollo: equipos de cómputo instalados en las escuelas, sistemas de acceso a oficinas públicas que funcionan con tarjetas por grados de autorización, servidores que gestionan la información de las compañías, y un infinito etcétera sobre el cual ya casi todo está dicho.

Pero más allá de esa visión, aparece el verdadero sentido de la tecnología en función del desarrollo, el de la innovación para la transformación social. Es aquí donde ya no importa el número de dispositivos en una escuela sino la cantidad y calidad de los contenidos académicos, o ya los sistemas de seguridad no se limitan a una tarjeta sino que son capaces de anticipar ataques y detener a los sospechosos.

La tecnología es herramienta para mejorar la calidad de vida de las generaciones presentes y garantizar una mejor gestión de los recursos para las venideras. Aquí es donde es decisivo el papel de los gobiernos locales y nacionales por abrir las puertas desde las políticas públicas para orientarnos hacia las ciudades inteligentes y las ciudadanías del conocimiento.

  • Tecnología para el saneamiento básico

Analizar, anticipar y dar respuesta al crecimiento de la mancha urbana en las ciudades facilita la gestión de obras públicas orientadas a brindar agua potable, alcantarillado, recolección de basuras y energía eléctrica, que en conjunto generan bienestar.

Tecnologías emergentes e innovaciones orientadas hacia la gestión de fuentes hídricas y la producción de energías renovables no contaminantes marcan el camino para los tomadores de decisiones públicas.

  • Seguridad y movilidad

Entre los mayores desafíos de nuestras ciudades aparecen los de seguridad y movilidad; por fortuna sistemas de información adecuados e integrados pueden conseguir que las ciudades sean no solo más inteligentes en su gestión, sino también su operación.

La respuesta aparece en convertir los datos provenientes del Internet de las Cosas (IoT) para generar mapas de desplazamientos de los ciudadanos, o anticipar a través de software especializado posibles actividades delictivas antes de que sucedan, que a su vez se conviertan en la base de la toma de decisiones que determinarán la circulación y seguridad de las ciudades.

  • Cambio climático

Según las Naciones Unidas, somos la última generación que puede decir que hizo algo para evitar el cambio climático, y esta responsabilidad recae directamente sobre los gobiernos locales que deben priorizar la protección del medio ambiente y la gestión sostenible de sus recursos.

Iniciativas de crowdsourcing y uso de las redes sociales para impulsar proyectos encaminados a la protección de recursos naturales son posibilidades que abre la tecnología para generar alianzas público – privadas y ciudadanas en beneficio del medio ambiente.

  • Educación

El ámbito educativo es uno de los que enfrenta mayores desafíos, ya que, a diferencia con las generaciones anteriores, gracias al acceso a Internet hoy son los estudiantes quienes tienen el conocimiento global al alcance de su mano y el rol del docente se transforma para ser guía y no poseedor de verdades absolutas.

Para los gobiernos locales es fundamental generar planes donde se promueva la conectividad a la vez que se impulse el consumo y producción de contenidos digitales que enriquezcan las aulas.

  • Cultura y bienestar

No es posible pensar en un desarrollo sostenible si no se cuenta con comunidades satisfechas en todos sus ámbitos, entonces el ocio, el uso del tiempo libre, los espacios públicos y el entrenamiento aparecen en la carta de necesidades a suplir para las ciudades.

La cultura digital y las manifestaciones de arte mediado por tecnologías aparecen como nuevas formas de expresar y apropiar los espacios públicos, promoviendo nuevas miradas sobre las realidades sociales.

Imagen @MatthiasRipp, distribuida con licencia Creative Commons BY-SA 2.0

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