Innovación, una palabra que se dice pronto, y ahora gracias a la avalancha de avances tecnológicos que con noticias nos sorprenden cada día tales como la guerra de los smartphones y tabletas por dominar el mercado o  la continua aparición de aplicaciones para el móvil que prometen reinterpretar las formas de hacer las cosas y solucionar nuestro día a día laboral y personal, nos hacen sentir en el medio de una gran autopista donde compañías, profesionales y noticias avanzan cual vehículos sin límites de  velocidad.

Palabras como innovación, emprendimiento, espacios colaborativos, Big Data, economías del conocimiento o gestión de la información parecen estar de moda y muy ligada al mundo digital, presencial y en definitiva una carrera contra reloj que ejerce una fuerte presión sobre quienes deben tomar decisiones frente a una empresa, o desde las trincheras del emprendimiento.

Open Innovation

“La tecnología lejos de deshumanizarnos nos ha llevado al encuentro uno a uno” así lo dijo Isaac Asimov, quien además defendía la postura del aprendizaje por cuenta propia gracias a la oportunidad de poder acceder al conocimiento sin límites ni horarios, nada más interesante que buscar lo nos interesa, apasiona y mueve.

Al hablar de Open Innovation o innovación abierta no podemos dejar de nombrar a Henry Chesbrough, Profesor de la Universidad de California,  y fue quien acuñó este término. Chesbrough propone una organización que sea capaz de abrirse a lo externo, donde medie el trabajo colaborativo entre propios y ajenos, para ir al encuentro de otro término que está siendo muy usado: la inteligencia colectiva, como a través de personal interno o foráneo somos capaces de desarrollar  y gestionar proyectos  que ayuden al lanzamiento de ideas, productos, soluciones que realmente lleven el sello que caracteriza a la palabra innovación.

La innovación se alimenta de las diferencias, del debate y del trabajo donde se involucren la participación y un nuevo término que también es usual escuchar: “co-creación”. Co-crear es la consigna de muchos emprendedores y gerentes con habilidades innovadoras, que unen esfuerzos ad hoc para combinar talentos multidisciplinarios que beneficien un proyecto en particular.

La comunicación juega un papel fundamental en la “open innovation” y la tecnología junto al crecimiento de las redes sociales han ayudado a difundir y poner en práctica estas competencias producto de la interacción social. El conocimiento cobra vida orgánica al ser gestionado por miles de personas a nivel mundial, se habla de curación de contenidos, de compartir en favor de dicho conocimiento y que abren oportunidades para que se construyan sociedades del conocimiento. Una serie de términos acuñados que dan muestra que las cosas si han cambiado, y que no son palabras que no se dicen fácil sino que involucran nuevas formas de entender y hacer las cosas.

¿Cómo hacer la diferencia?

Hoy nuestros activos más importantes radican en el talento humano,  y van más allá del vidrio y concreto con el que se visten muchas grandes compañías. Hoy debemos estar abiertos, ya no sólo al cambio, porque el cambio llegó y llega cada día, sino a las acciones a tomar, a la implementación y a cómo usar la innovación abierta como alternativa y propuesta diferenciadora. Los mercados parecen ser los mismos pero ese cambio sutil, y a veces no tan sutil, cambio que está socavando los cimientos de lo tradicional y que no da su brazo a torcer frente a lo nuevo a la innovación, a la apertura, hacia la “Open innovation” la historia se repite, y toca como tarea “pellizcarse a tiempo” para despertar.

Escuchar es el primer paso para entender, colaborar y ser parte de estos procesos ayuda a las organizaciones a poder conocer cómo implementar los cambios. Quizás para la mayoría aún toca comenzar por el ABC, pero en la asincronía de la información y del conocimiento lo importante es dar buenos pasos que pasos acelerados. Formarse en nuevas competencias sobre las tendencias que ahora rigen las reglas en nuevos espacios públicos, como son los medios digitales, la conversación y la interacción están haciendo la diferencia, estamos ante la urgencia de profesionales con actitud digital, 2.0, capaces de moverse como peces en el agua y sin miedo a ir el encuentro con el otro, porque además de Business Inteligence necesitamos lograr la inteligencia social, espíritu indiscutible de la “Open Innovation”.

Imagen @jordigraells, distribuida con licencia Creative Commons BY-SA 2.0

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