La eSalud en los Sistemas de Información en Salud: caso de Farmacovigilancia

En términos generales un sistema de información en salud (SIS) busca reunir una serie de elementos que permitan el tratamiento y la administración de datos e información en salud, expresados como indicadores y estadísticas de diferente índole, de una manera coordinada entre las partes para que apoye la toma de decisiones basados en evidencia. Esto implica el suministro de información a los usuarios oportunamente y asegurando la calidad del dato, y que permita, además, responder preguntas claves en referencia a la prestación de servicios de salud y la salud pública.

Sin embargo, los sistemas actuales en América Latina enfrentan problemas de fragmentación, es decir que hay información de individuos en diferentes bases de datos que no pueden comunicarse entre ellas; y que no son fácilmente accesibles, ya sea por que no se dispone de la infraestructura o por falta de una adecuada gestión del recurso al interior de los prestadores de salud y entidades territoriales, o claro, por la falta de recurso para poder atender esas necesidades.

Existen diferentes estructuras de sistemas de información en salud que dependen de las características propias de las regiones que éste cubre, sus políticas actuales, la infraestructura disponible y el perfil epidemiológico y demográfico. Dicho sistema que surja de una población dada, está compuesto por un grupo de subsistemas entre los que se pueden señalar los demográficos y de estadísticas vitales, los relacionados propiamente a la prestación de servicios, otros se enfocan a la vigilancia de la salud y otros trabajan sobre la información relacionada a los flujos económicos, recursos humanos, investigación, etc.

La Farmacovigilancia y los SIS

Un sistema como la Farmacovigilancia, aunque tiene implicaciones indirectas en todos los subsistemas, está particularmente relacionado con el subsistema de vigilancia de la salud.

En cualquier caso, para que la farmacovigilancia, y su integración con todo el sistema de información en salud, logre, como pretende, alcanzar mayor seguridad en el uso de medicamentos mediante la detección (y acción) rápida a partir de la notificación activa de los usuarios, es necesario que se cumplan ciertas características comunes a todo el sistema, entre ellas podemos mencionar,

  • Que sea unificado (no único), sostenible, moderno y transparente. Esto por principio o eje rector.
  • Que sea de la cobertura adecuada en relación a la cobertura del sistema mismo de salud.
  • Que tenga un nivel bajo de subregistro.
  • Que sea parte de un marco normativo que lo normalice y reglamente.
  • Que esté vinculado a la toma de decisiones y apoye el desarrollo de políticas en salud.
  • Que dé cuenta del estado de los recursos humanos frente al uso de medicamentos.
  • Y finalmente, que se vea representado en una infraestructura tecnológica tal que permita el flujo ágil de información, que asegure la calidad del dato y que permita la comunicación entre todas las partes.

Actualmente, como señala las Conversaciones de eSalud de la Organización Panamericana de la Salud, “ la mayoría de los proyectos de informatización en los países de la Región de las Américas están en sus comienzos, y algunos sistemas son aislados, usan tecnologías obsoletas con funcionalidades limitadas, o tienen problemas en manejar información oportuna de buena calidad para tomar decisiones”, es así que aún se hacen registros en papel, se mantiene la información en Hojas de Cálculo de Excel, se envían los archivos por correo electrónico con nombres que terminan en “Versión Final”, “Final Final”, “Este sí es el final” y todos las variaciones que seguro todos conocemos de nuestra propia experiencia.

La vigilancia en tecnologías en salud y los SIS

Sumado a esto, caso no sólo aislado para las bases de datos de Farmacovigilancia, la información de las otras vigilancias en tecnologías en salud (dispositivos médicos, reactivos de diagnóstico, etc), también reposa en hojas de cálculo en la mayoría de los casos y el primer registro se hace en papel poniendo en riesgo la claridad de la información, creando un paso más en la transferencia del dato y aumentando las posibilidades de información ingresada incorrecta. Esto último puede parcialmente corregirse mediante plataformas que verifiquen ciertos datos como dosis imposibles para un medicamento dado, fechas contradictorias, información faltante, etc.

Lo anterior implica que varias vigilancias, que son una sola vigilancia: la de tecnologías en salud, quedan aún más fragmentadas, con información dudosa y registrada tardíamente.

Ahora bien, frente a la infraestructura tecnológica, ésta debería ser consecuente con:

  • El uso e implementación de la Historia Clínica Electrónica.
  • Las bases de datos de importadores y fabricantes de tecnologías en salud, competencia del INVIMA.
  • Las bases de datos de eventos adversos, reacciones adversas y demás tanto de las seccionales de salud, del Ministerio de Salud como otros entes de vigilancia.
  • Otras bases de interés.

Lo señalado implica el establecimiento, como política nacional, de un grupo de estándares que permitan la interoperabilidad de todo el sistema de información -o al menos de lo referente a vigilancia de medicamentos y otras tecnologías en salud– y, también, la provisión y uso adecuado de tecnologías adecuadas, plataformas, formularios unificados, canales de ingreso de datos, entre otros, a las partes involucradas.

Colombia y los Sistemas de Información en Salud

Ejemplos en Colombia podemos encontrar como el Sistema Integral de Información de la Protección Social, SISPRO y el Sistema de Información Nacional de Cáncer. Disponemos del Censo y las Estadísticas Vitales del Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas, DANE y el Sistema Nacional de Vigilancia en Salud Pública, SIVIGILA. Todos estos, bien o mal, o más mal que bien, ya se están integrando. Sin embargo, ¿qué pasa con los otros como Farmacovigilancia? ¿Como el de registros sanitarios y alertas sanitarias? Yo sugeriría otro: el de resultados explícitos de los servicios de salud, de profesionales de salud y de prestadores de salud.

Imagen @Jamiesrabbits, distribuida con licencia Creative Commons BY-SA 2.0

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