Identificación biométrica: grandes beneficios con algunos riesgos

Con el paso del tiempo, la biometría está abarcando una gran infraestructura en todo el mundo, ya podemos ver los registros en sistemas gubernamentales, en edificios, empresas, teléfonos inteligentes e incluso, en el sector bancario. Los sistemas biométricos pueden cumplir con exigentes requisitos de seguridad y llegan a convertirse en una solución global en muchos otros aspectos y registros de usuarios.

La biometría proporciona el único medio verdadero de la vinculación de las identidades digitales con el usuario y puede llegar a determinar quién es en realidad el que está usando el sistema por medio de su huella dactilar. Además, se ha convertido en el sistema más utilizado en países desarrollados como Estados Unidos y algunos de Europa, debido a su facilidad de uso, rendimiento, interoperabilidad, capacidad de frustrar los impostores.

Existen dos tipos de mediciones biométricas: la fisiológica y la conductual. La primera está relacionada con mediciones como el ADN, el reconocimiento del oído, iris y retina, reconocimiento facial, geometría de la mano y desde luego, el más conocido, las huellas dactilares. Por su parte, las mediciones conductuales se refieren a la firma manuscrita o el reconocimiento del modo de andar de una persona.

Sin embargo, aunque pueda llegar a ser un método muy efectivo para garantizar la seguridad de los usuarios, es importante tener en cuenta que ninguna tecnología está fuera del alcance del cibercrimen. Según reporta el sitio web RedesZone, las principales preocupaciones sobre la privacidad cuando usamos la biometría se pueden dividir en tres grupos:

  • Identificar más allá de la propia autenticación en el sistema.
  • Identificar a una persona que no quiere ser identificada.
  • Identificar a una persona sin su conocimiento.

El medio de tecnología pone como ejemplo del riesgo de identificar a una persona que no quiere ser identificada con el evento del Super Bowl XXXV. Durante este encuentro las cámaras del lugar aplicaron la biometría para hacer reconocimiento facial de todos los asistentes, esto con el fin de detectar si había alguna persona sospechosa de terrorismo presente en el lugar. En este punto, podemos ver que la biometría podría representar un riesgo para las personas, especialmente en lugares públicos, donde se pueden utilizar diferentes tecnologías para determinar quiénes son los individuos sin su consentimiento.

Grandes retos a futuro para la biometría

Es importante tener en cuenta que ningún método para proteger la información es 100% seguro. La huella digital, la geometría de la mano o incluso el mismo reconocimiento facial, pueden ser fácilmente vulnerados por terceros. Para el caso puntual del desbloqueo de dispositivos con el rostro, el mismo Google advierte al usuario que va a elegir esta opción en los teléfonos antes de activarla: “La opción de desbloqueo facial es menos segura que un patrón, un pin o una contraseña. Una persona que tenga unos rasgos parecidos a los tuyos puede desbloquear el teléfono”.

Ahora bien, esta no es la única preocupación que agobia a los usuarios. Al utilizar la biometría, es importante tener en cuenta que nuestra información queda almacenada en algún servidor que puede ser alcanzado por los cibercriminales. Este punto es especialmente preocupante debido a que, a diferencia de una simple contraseña alfanumérica, en el momento en que un criminal roba los datos biométricos, los roba para siempre pues las huellas dactilares o la retina de una persona nunca cambiarán.

Este precisamente es el principal reto que deben enfrentar las compañías o las organizaciones que implementan la biometría como método de identificación. Es necesario contar con métodos de seguridad poderosos para que esos datos no sean vulnerables y no puedan ser alcanzados por delincuentes o personas malintencionadas.

Imagen @matsuyuki, distribuida con licencia Creative Commons BY-SA 2.0

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