La automatización industrial mediante el Iot

Actualmente, los congresos sobre IoT se centran en la industria 4.0 y en cómo el proceso de la automatización industrial debe implementarse. Sin embargo, en sectores industriales como el colombiano y otros países latinoamericanos, la automatización de los procesos productivos sigue muy lejos de estar a la altura que demanda la actualidad.

Ello, sumado al miedo de los empleados a que el robot releve a la mano de obra humana, hace que el Internet Industrial de las Cosas (IoT), continúe produciendo temor.

Es necesario trasladar la tranquilidad a la plantilla para que sepa que la automatización industrial no eliminará empleos y les permitirá dedicarse a otros sectores del proceso productivo. Las compañías deben reaccionar para permitir el crecimiento gracias a la automatización.

El temor a la automatización industrial

Es necesario que las grandes organizaciones sepan encarar el futuro con la ayuda de sus propias plantillas. Los gerentes tienen la ocasión perfecta para explicar en qué consiste el IoT. Los trabajadores deben entender cómo la incorporación de tecnología robótica se aplicará a sectores específicos.

La mano de obra automatizada será la encargada de realizar procesos peligrosos o repetitivos, por poner un ejemplo. Ahorrar tiempo al trabajador y velar por su seguridad, además de otras ventajas.

El empleado puede dedicarse a otros asuntos a los que la máquina no aplica. Además la IoT trae consigo la necesidad de cualificar nuevos puestos de trabajo. Estos nacen al amparo de la robótica y la industria 4.0.

Los nuevos puestos de trabajo seguirán ofreciéndose a personal humano. Al mismo tiempo, las empresas habrán conseguido ahorrar en tiempo, costes y uniformidad de su producto. El ROI será mucho más rápido y se podrá producir la mayor cantidad de artículos en el menor tiempo posible.

Esto redundará en el beneficio de todas las partes, derivado del crecimiento económico de las empresas, que también se verán obligadas a comprar nueva tecnología y capacitar al personal que deba manejarla o hacerse cargo de ella. Un ejemplo claro estaría en la multitud de ventajas y variables que presenta la introducción en el proceso industrial de la impresora 3D.

¿Quién sale perdiendo en este proceso? La respuesta es muy sencilla, todo aquel que no se suba al carro de la automatización industrial, incluidos los propios empleados.

Este es un tema en el que no cabe desmarque. Ya no hay marcha atrás. La industria 4.0 no es un proyecto. Los bots están funcionando con éxito y estamos hablando tan solo del principio de una era que se presenta muy prometedora.

Ahora hace falta que empresas y trabajadores sepan asumir su responsabilidad y trabajar conjuntamente para el beneficio de todos. Por parte de las compañías, su trabajo será el de implementar estrategias de automatización industrial. Por parte del empleado, se deberá asumir la tarea de aceptar la formación y adecuarse a las nuevas fórmulas de trabajo.

La comunión de estos dos requisitos solo traerá beneficios a medio y largo plazo. Con unas buenas expectativas para todas aquellas organizaciones que sean capaces de realizar las tareas de implementación lo antes posible y aprovechar este proceso imparable.

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