M-Health: Salud, tecnología y los grandes beneficios para pacientes e instituciones

Por mSalud se entiende como el uso de tecnologías móviles, como los teléfonos celulares, aplicadas al sector salud para mejorar la prestación de servicios, la vigilancia, el control, entre otros.

Ahora bien, ¿qué beneficios puede ofrecer la mSalud?

La promesa, básicamente, es que su implementación reduciría los costos en un sin número de servicios de salud, por ejemplo, al acercar el paciente o usuario al médico o a la organización en salud evitando la movilidad y la disposición de una infraestructura física (hospitalaria) particular. Es decir, una reducción indirecta en el gasto derivado de la mejora de los indicadores de salud. Otro caso es el diseño de sistemas que apoyen la decisión clínica, dirigidos al trabajador de la salud o al usuario final, implicaría menos empleo de atención personalizada, es decir, menos horas de trabajo del médico y la enfermera. Igual aplica para trámites asociados que estén disponibles vía telefónica y/o web.

En cuanto al sector salud, esta promesa de reducción de costos es indispensable. En general, más allá de los límites de la gestión de la salud, se asume que la innovación tecnológica reduce los costos del producto o del servicio final. De hecho, en otros sectores el uso de mejores computadores mejora los productos y reduce precisamente sus costos. En la agricultura es claro: mejor tecnología, más producción, mayor beneficio. Es así que se parte de la idea que el uso de las TIC en la salud, en este caso la msalud, tendría el mismo efecto.

De lo anterior se sabe poco pero se asume que se invierte menos dinero en sostener el sistema al aumentar la eficiencia a través del uso de las tecnologías móviles (y en general todas las TIC) en situaciones como las siguientes:

  • Registro de pacientes
  • Creación continua de records
  • Pago de servicios
  • Diagnóstico remoto
  • Remisiones
  • Programación de citas de seguimiento
  • Vigilancia de enfermedades
  • Comunicación al público
  • Call centers
  • Comunicación y gestión de personal
  • Entrenamiento
  • Gestión de cadenas de suministro
  • Investigación

Por otro lado, con el dilema ético que también implica, los investigadores tendrían acceso a un gran número de variables de importancia en salud como la actividad física, adherencia a tratamientos, geolocalización para detectar brotes de epidemias, síntomas de depresión vistos en redes sociales, denuncias de mala atención y muchas otras más. Con esta información se puede informar las decisiones en salud pública en casi tiempo real y modelar comportamientos sociales para diseñar mejores intervenciones de prevención, de atención y seguimiento y hasta mejores políticas en salud.

En cuanto a los beneficios directos en salud, desde la perspectiva del paciente, los resultados se verían en:

  • Aumento de la efectividad médica: reducción en morbilidad y mortalidad.
  • Mejora en prestación de servicios de salud: tratamientos y diagnósticos más rápidos y precisos, mayor acceso al servicio de salud, aumento en la adherencia a los tratamientos, reducción en tiempos de espera.
  • Continuidad en el ingreso al no tener que, por ejemplo, pedir tantos permisos para asistir a citas médicas con el médico general, y en general al dinero no ganado por el tiempo que se destine a trasladarse a una prestador de salud.
  • Reducción en el dinero gastado en movilizarse o instalarse cuando se trata de ir a otra ciudad.

Desde la perspectiva del proveedor, entre otros:

  • Reducción de estadía en hospitales y clínicas.
  • Reducción en readmisiones.
  • Reducción en la duración de consultas.
  • Reducción en visitas de familiares a pacientes.
  • Reducción en transporte de pacientes entre prestadores.
  • Reducción en enfermedades transmisibles en las instalaciones.
  • Aumento de productividad del personal.
  • Aumento en satisfacción del paciente.

¿Qué falta para su implementación?

Varias cosas: falta que exista más evidencia sobre su efectividad para reducir los costos del sistema y para mejorar indicadores de salud. Esto es clave pues con más evidencia de si funciona, cuándo sí y cuándo no, menor es el riesgo de inversiones innecesarias y de perjuicios a la población. La que hay es prometedora pero está concentrada sobre todo en estudios pilotos y muy poco a gran escala. En particular, hay poco trabajo en el impacto económico que su uso tendría y se reduce sobre todo a la especulación y extrapolar lo que pasa en otros sectores con el uso de tecnologías de información y comunicación.

Faltan estudios serios del riesgo en su uso pues al enfocarse tanto en el potencial, poco se dice de lo que podría pasar cuando no funcionen correctamente. Al no decirse ni hacerse nada al respecto, menos estrategias se crean para reducir ese riesgo y entonces más escepticismo.

Falta más compromiso político lo cual es la fórmula de siempre que podría usarse en casi cualquier otra discusión.

Faltan también más personas formadas tanto en tecnología como en salud que entiendan las necesidades y retos de la salud en nuestra región como, el potencial de las tecnologías móviles para apoyar las soluciones.

¿Cuál es la tendencia del m-Health?

La tendencia es a implementarse. Eso se debe a que urge muchísimo soluciones a los problemas actuales del sistema de salud como a los retos que se ven venir. De manera que, cualquier propuesta que surja muy pronto está en prueba y, si se dan indicios de éxito, se especula en poco tiempo sobre su uso generalizado.

Los retos en salud son claros y las tecnologías móviles están ya integradas y en uso en la población. Lo que sigue es el análisis sistemático, la disponibilidad social y, claro, las buenas ideas.

Imagen @Nicola Since 1972, distribuida con licencia Creative Commons BY-SA 2.0

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