Una nueva tendencia: Wearables, ¿llegan para quedarse?

Un wearable se define como un dispositivo conectado que se lleva en la ropa o en el cuerpo a modo de accesorio. Sus aplicaciones son diversas, y según el lugar en el que se lleven, pueden ofrecer diferentes funcionalidades: en la cabeza, suelen ser dispositivos de soporte a aplicaciones de realidad aumentada, geolocalización, visualización de notificaciones, navegación web o fotografía (un ejemplo de esto serían las famosas gafas de Google, las Google Glass); en la muñeca, los casos de uso suelen ser accesorios para notificaciones, para la realización de llamadas, dispositivos para fitness y monitorización de constantes vitales y de la salud en general, navegación y localización o fotografía; en el cuello, pecho o brazo, sondispositivos para fitness y monitorización de la salud (cálculo de calorías consumidas, podómetro, pulso, presión sanguínea, emergencias) así como para seguimiento y localización y finalmente, en la pierna y rodilla, son accesorios para notificaciones y monitorización de la salud, así como localización y seguimiento.

En la actualidad hay alrededor de 160 dispositivos wearables en el mercado (según datos de Cisco) y se estima que en 2013 se vendieron en el mundo un total de 15,4 millones de unidades (según datos de Strategy Analytics).

Uno de los dispositivos más llamativos de esta categoría son las gafas de realidad virtual, pero, por el momento, son las bandas de medición de la actividad física y los dispositivos dedicados a monitorizar la salud los que más han penetrado en el mercado. Ejemplos de esta categoría serían: Withings Pulse, un dispositivo que puede llevarse en la muñeca o como dispositivo suelto, y que analiza la actividad física y el sueño, y mide la frecuencia cardiaca, Fitbit, la Fuelband de Nike, la Smartband de Sony o Up de Jawbone, todas ellas dedicadas a ayudar a comprender cómo dormimos, nos movemos y comemos para que, con el seguimiento y análisis de esta información podamos tomar las decisiones más inteligentes sobre nuestros cuidados y hábitos.

El boom de los wearables

Sin embargo, el año 2014 ha venido cargado de noticias y lanzamientos de smartwatches, que tienen la intención de canibalizar muchas de las aplicaciones que actualmente ofrecen las bandas y cuantificadores. En general, los smartwatches se están entendiendo como dispositivos que sirven como un accesorio de un smartphone o una tableta que permite realizar algunas funciones del equipo principal, como la recepción de notificaciones, la realización de llamadas, o el control multimedia. No cabe duda de que se trata de una categoría de dispositivo en creación, y que será precisamente de la experiencia adquirida a través de estos primeros lanzamientos desde donde se extraiga el conocimiento de lo que verdaderamente necesita el cliente. Los ejemplos más conocidos son los de Peeble, un dispositivo multiplataforma y que ha sido el dispositivo de esta categoría más vendido del 2013, Samsung Galaxy Gear 2, que incorpora el nuevo sistema operativo de Samsung Tizen y la aplicación S Health 3.0, Sony Smartwatch2, compatible con Android y su ecosistema de aplicaciones, Moto 360 de Motorola, que incorpora el sistema operativo Google Wear y que incluye el asistente virtual por voz Google Now y el Toq de Qualcomm, en este caso creado por uno de los principales fabricantes de chips del mundo y compatible con Android.

Sin duda, el secreto del éxito de esta nueva categoría de terminales estará en ofrecer servicios y aplicaciones diferenciales, es decir, en dar una propuesta de valorrompedora y no ser, como parece hasta ahora, en el caso de los smartwatches, una mera extensión del smartphone (más bien una simplificación de sus funcionalidades que se lleva en la muñeca) o una evolución de los ya clásicos cuantificadores o pulsómetros, que ya vienen acompañándonos en el entrenamiento desde hace años. Seguramente, el iWatch de Apple, cuando lo lance, marcará un antes y un después en este mercado, como ya hizo la empresa de Cupertino en el caso de los smartphones con el iPhone, y en el caso de las tabletas con el iPad.

El futuro de los wearables ¿cómo impactarán al mundo?

Lo cierto es que la tendencia es evolucionar hacia dispositivos que cada vez sean más conscientes del entorno y en función de ello nos presenten la información más adecuada. No sólo se trata de analizar qué hacemos, sino cómo lo hacemos y ofrecernos la información según el contexto en el que nos encontramos. Y en esta evolución los wearables necesitarán “las tres C”: contacto, conectividad y contexto. Contacto con nuestro cuerpo, conexiones con el resto del mundo y contexto para poder ofrecer la información más relevante.

La pregunta llegados a este punto es la de siempre cuando nos enfrentamos a las novedades tecnológicas: los wearables, ¿llegan para quedarse?. El futuro nos dirá qué usos triunfarán y cómo seguirá permeando la tecnología en nuestro mundo a través de esta nueva categoría de dispositivos que ya adelantara, de hecho, la ciencia ficción hace más de tres décadas.

Imagen por @Giuseppe Costantino, distribuida con licencia Creative Commons CC BY-NC-SA 2.0

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