Salud Móvil: Tendencias y desafíos para América Latina en los próximos años

La mSalud, Salud Móvil, o el uso de tecnología móvil (como los teléfonos celulares) usada en la prestación de servicios de salud, tiene el potencial de reforzar los sistemas de salud al permitir ampliar su cobertura, hacer más oportuno el acceso y reducir los costos asociados al quehacer y a su gestión.

Ahora bien, luego de haber analizado el contexto general de la mSalud en publicaciones previas, es preciso ahondar más en los retos de este campo en América Latina.

¿Qué retos se deben superar para una efectiva implementación de la mSalud que permita precisamente explotar todo ese potencial?

Lograr el alfabetismo digital y el alfabetismo digital en salud

A pesar que América Latina reporta altos niveles de alfabetización, los logros en cuanto a alfabetización funcional, el siguiente paso, no son tan particularmente esperanzadores. El Ministerio de Educación de Colombia reportaba para el 2013 que 2.7 millones son analfabetas funcionales. En esa medida, el siguiente reto no sólo es llevar al latinoamericano a la funcionalidad en su escritura y lectura sino, además, a la habilidad para gestionar información de origen digital y, aún más allá, llevarlo a darle un uso específico a la información en salud.

Superar la fase de pilotos

Aunque ya lo mencioné anteriormente, en América Latina la mayoría de las iniciativas de mSalud son proyectos pilotos, aislados y verticales, es decir, dirigidos a temas muy específicos en salud. Esto es útil a la hora de levantar la evidencia de su costo-efectividad, pero deja en duda la sostenibilidad a largo plazo y la integración con otras iniciativas de este tipo y, en general, su vinculación final a los sistemas de información en salud.

Asegurar la interoperabilidad

Precisamente porque los proyectos son aislados, la interoperabilidad del sistema de salud no está asegurada o, cuando menos, hay menos presión externa para establecerla. Siendo así, resulta más difícil compartir información entre iniciativas de mSalud y otras partes del sistema y en consecuencia se reduce el impacto esperado.

El cambio de 2G a 3G y 4G

En Colombia, por ejemplo, 3 de cada 10 celulares son “smart phones. Esto tiene una implicación importante pues muchas iniciativas de mSalud se han dirigido casi exclusivamente al uso de mensajes de texto, SMS. No obstante, con las políticas actuales en TIC y el desarrollo de la infraestructura, ya se está viendo un considerable incremento en el uso de 3G y 4G lo que necesariamente cambiará la dirección en el diseño de plataformas de las intervenciones de mSalud. Eso tiene implicaciones no sólo en el tipo y alcance de la intervención sino los costos y subsidios asociados.

Implementar las firmas electrónicas

Esto ya se está viendo. En América Latina hay un claro direccionamiento hacia el uso de las firmas electrónicas. Sin embargo, a pesar que existe un marco normativo que lo permite, incluso para la firma de consentimientos informados, aún su uso no está extendido limitando el uso de la telefonía celular para determinados servicios remotos de salud.

Aseguramiento de la privacidad

Este es un tema de altísima importancia dado que se trata de información en salud. Sin embargo, muchas de las iniciativas de mSalud actuales no tienen un enfoque claro en el aseguramiento de la privacidad de la información y, de hecho, tampoco es claro las exigencias en cuanto a seguridad de los evaluadores y financiadores de este tipo de iniciativas. Unos requisitos muy estrictos podrían disminuir el número de interesados en desarrollar proyectos de mSalud, unos no tan estrictos podrían poner en riesgo a la población objeto de la intervención.

Integración de los actores del sistema de salud

Para el éxito a largo plazo, tanto en materia de mejora de la salud de la población, como de sostenibilidad financiera y éxito económico para el desarrollador, es necesario que ambos ministerios, el encargado de las TIC y de la salud, jueguen con reglas en común y en el mismo equipo. La falta de coordinación entre las partes hace que los proyectos queden muchas veces reducidos a sólo iniciativas y no a un plan general para todo el sistema de salud.

Imagen @Nicola since 1972, distribuida con licencia Creative Commons BY-SA 2.0

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