Los vehículos conectados: el próximo ecosistema de negocio de la empresa automovilística

Un vehículo conectado o un coche conectado es un vehículo (principalmente, un automóvil o carro) que está equipado con acceso a internet y, generalmente también, a una red de área local (LAN) inalámbrica o por satélite. Esto permite que el coche comparta el acceso a internet con otros dispositivos, tanto dentro como fuera del vehículo. A menudo, el coche está equipado también con tecnologías especiales que aprovechan el acceso a internet o a la LAN inalámbrica y brindan beneficios adicionales al conductor. Ejemplos: notificación automática de accidentes, mapas online, notificación de exceso de velocidad, problemas en alguna circuito o parte de su carro, la mejor ruta con capacidad de predicción a corto plazo de tiempo.

Esto es una confluencia entre tecnologías de Internet de las Cosas Social (Social Internet of Things (SIoT) o cuando las redes sociales se encuentran con Internet de las cosas) y los desarrollos para ciudades sostenibles (y no ciudades), o sea, Ciudades inteligentes (Smart Cities).

Cada vez hay más coches conectados (coches eléctricos, especialmente) que están aprovechando el incremento de smartphones y aplicaciones disponibles para interactuar con el coche desde cualquier distancia. Los usuarios pueden desbloquear sus coches, comprobar el estado de las baterías de coches eléctricos, buscar puntos de recarga y a qué distancia se encuentran dándote la ruta más óptima, encontrar la ubicación del vehículo o activar remotamente el sistema de climatización antes de entrar al coche).

A pesar de diversos factores de mercado hay barreras que han impedido un mayor avance del coche conectado en los últimos años. Una de ellas es el hecho de que los clientes son reacios a pagar los costes adicionales asociados con la conectividad incrustada en el vehículo y en su lugar prefieren utilizar sus teléfonos inteligentes como solución para sus necesidades de conectividad en el automóvil. Debido a que esta barrera es probable que los fabricantes de automóviles continúan a corto plazo con la estrategia de conectividad con móviles en un esfuerzo por satisfacer la demanda de conectividad.

Una de las guerras es la de generar una plataforma de aplicaciones para carros por las propias empresas de automóviles, aunque existen los protocolos y las acciones para que los propios usuarios puedan crear sus propias aplicaciones y “tunear” electrónicamente su carro. Esto es visible en el mercado de los celulares como ocurre en el mundo de las apps en el mercado de iOS, Android y Windows Phone. Para ello se necesitaría crear una capa de APIcar, en el que se abriría un amplio espectro para el negocio de los carros conectados y lo que se llama Internet Social de los Vehículos.

De este concepto están empezando a surgir nuevas aplicaciones para los carros conectados que se basan en el concepto social del establecimiento de una red vehicular ad hoc. Por ejemplo, RoadSpeak es un sistema de chat de voz que permite a los pasajeros entrar en las redes sociales de forma contextual y dinámica ad hoc. NaviTweet incorpora las preferencias del conductor en el cálculo de la ruta del navegador utilizando los tweets de voz del tráfico. Caravana Track es una aplicación similar que permite a los conductores compartir datos de movilidad entre un grupo de coches que suelen estar cercanos. Esta última aplicación, con el apoyo de Ford, se puede utilizar para filtrar la información de entrada para adaptarse a las necesidades y deseos del conductor. Porsche también dio a conocer su nuevo coche eléctrico que tiene la capacidad de enviar actualizaciones a las redes sociales.

A medida que avanzamos a la era de la nueva generación de vehículos, estos tendrán la capacidad de detección, comunicación y sociabilidad, más aplicaciones y tecnologías van a ser desarrollados para materializar la idea de Internet Social de los Vehículos (En ingles SIoV, Social Internet of Vehicles), otro apartado más de la revolución entrante de Internet de las Cosas.

Imagen @John Christian Fjellestad , distribuida con licencia Creative Commons BY-SA 2.0

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