Colombia transforma sus ciudades a través de la seguridad ciudadana

Las estadísticas de criminalidad en Colombia muestran datos reveladores en materia de seguridad. En 2018, con la firma de los acuerdos de paz con las FARC, el país experimentó una notable disminución en los índices de inseguridad.

Muestra de lo anterior es que en algunas ciudades se mantiene la tendencia a la baja de homicidios; según datos de la policía nacional, Bogotá, la capital del país, registró una tasa de homicidios de 13,9 por cada 100.000 habitantes en 2017 frente a los 12,7 que se contabilizaron en 2018. Otras ciudades como Cali, Palmira, Pereira y Cúcuta también han mostrado una disminución considerable en el índice de homicidios.

Colombia, cuna de la seguridad ciudadana

Colombia se ha ganado el legítimo derecho de ser considerada la cuna de la seguridad ciudadana. De hecho, su Gobierno fue el primero en América Latina y el Caribe que introdujo una nueva manera de concebir las maneras de contener, prevenir y reducir la violencia.

En este sentido, la experiencia colombiana es una historia protagonizada por un liderazgo fuerte y consistente de los gobiernos locales dentro de un contexto de reforma nacional.

Factores que han contribuido a la seguridad ciudadana

Los factores que ha contribuido a la seguridad ciudadana en Colombia es el establecimiento de sistemas de vigilancia del delito y la violencia. Estos permitieron dirigir los recursos a las zonas geográficas y las poblaciones de alto riesgo donde pudieran ser más efectivos.

Un ejemplo de la efectividad de la seguridad se centra en el apoyo de políticas de programas de policía comunitaria más eficaces y efectivos, además de horarios de cierre de los bares y restricciones en el consumo de alcohol. De esta manera, se pretende reducir los delitos a altas horas de la noche.

Por otro lado, algunos alcaldes instauraron una jornada que, bajo el título La noche de las mujeres, busca concienciar sobre la violencia de género. En este contexto, se busca mejorar la movilidad y el mantenimiento del espacio público, incluyendo mejoras del alumbrado de las ciudades y el asfaltado de las calles.

Medellín acogió conceptos como el de urbanismo social y la «acupuntura urbana» junto a principios de transparencia y tolerancia cero a la corrupción. En este ejemplo, los proyectos urbanos integrados incluían esfuerzos para mejorar las relaciones entre la administración local y las fuerzas de Policía Nacional.

Así mismo, se intervino en los espacios públicos, especialmente en las comunas afectadas por los niveles más altos de pobreza y violencia. Una de las prioridades radicaba en brindar los servicios públicos básicos (especialmente escuelas y bibliotecas) en toda la ciudad, tanto en los espacios con poder adquisitivo alto como en las zonas pobres y marginales.

La seguridad integral en las ciudades inteligentes

Con la llegada de las smart cities, una oleada de preocupación hacia la seguridad recorre a la sociedad civil. La implantación del IoT (Internet de las Cosas) supone que la seguridad pase a ocupar un lugar prominente.

Así, mientras que los fabricantes llenan el mercado con nuevos productos inteligentes, en una carrera por ser los primeros, las entidades locales han de abordar un enfoque más precavido.

¿Por qué se debe enfocar de manera precavida?

Un error de seguridad en un proyecto inteligente puede tener un impacto mucho mayor y unas consecuencias más graves. Un buen ejemplo es un fallo en el sistema de alumbrado público y las comunicaciones.

Buena parte de las ciudades inteligentes emplean el alumbrado público por las redes. Esto hace necesario proteger los dispositivos, pasarelas y redes para que no sean atacados por los hackers. De no ser así, estos podrían provocar interrupciones en las ciudades e incluso hacerse con el control de los sistemas.

En este ámbito, un apagón generalizado es fácil de imaginar. Las consecuencias pueden ser devastadoras, con el consiguiente caos en el tráfico, la vulnerabilidad de la seguridad de los vecindarios y la interrupción de las comunicaciones móviles.

Es innegable e inevitable que las ciudades inteligentes empleen en algún momento tecnologías al servicio de la gestión de los recursos y la mejora de la vida de las personas que residen en la comunidad. No obstante, la manera en la que gestionen la seguridad será un factor determinante del éxito de sus esfuerzos.

En este sentido, las comunicaciones autenticadas, autorizadas y cifradas son una garantía de acierto.

¿Cuál es la relación entre seguridad y ciudad inteligente?

En la actualidad, la seguridad se halla en el núcleo de las ciudades inteligentes; además, los dispositivos inteligentes permiten interconectar las soluciones de movilidad. De esta manera, los desplazamientos son más seguros para la ciudadanía y están más supervisados.

Además, los ascensores inteligentes permitirán un mantenimiento predictivo que anticipará cualquier posible incidencia antes de que ocurra.

Por otro lado, el empleo de cámaras con software de vídeo se centrará en la identificación de sospechosos y en la prevención de los delitos.

Ciudades más seguras para las mujeres y niñas

Bajo el auspicio de la ONU (Organización de las Naciones Unidas), se han emprendido acciones para que las ciudades sean espacios donde las mujeres y las niñas estén libres del acoso sexual y otras formas de violencia por razones de género.

Las estrategias que ha emprendido la organización internacional se estructuran en cuatro categorías que se llevan a término por las autoridades locales y/o nacionales, organizaciones de mujeres y otros actores relevantes de la comunidad. Estos cuatro ejes son:

1.      Analizar los datos y construir alianzas para el cambio

Los estudios preliminares ofrecen datos específicos para garantizar una comprensión profunda de la violencia hacia las mujeres en los espacios públicos de una ciudad. En este momento, las partes interesadas reflexionan sobre las conclusiones que serán la base para futuras acciones.

2.      Desarrollar y poner en marcha políticas integrales

Estas han de orientarse a prevenir y responder a la violencia sexual en los espacios públicos. La capacitación y las acciones de sensibilización ayudan a las autoridades locales, los grupos de mujeres y los grupos comunitarios a luchar por la legislación necesaria.

3.      Intervenir en la seguridad y la viabilidad económica de los espacios públicos

Una mayor seguridad de las mujeres y las niñas puede venir de la mano de inversiones específicas en las infraestructuras públicas, como el acceso a agua potable o una mejor iluminación.

Además, el desarrollo económico debe enfatizar las oportunidades para el empoderamiento económico de las mujeres.

4.      Transformar las normas sociales

La toma de conciencia sobre la igualdad de género pasa por actividades destinadas a fomentar relaciones de género respetuosas en las escuelas, las comunidades y otros entornos. Así mismo, promueven y materializan la seguridad de las mujeres y las niñas en los espacios públicos.

Tras este recorrido a través de la seguridad en las ciudades, se ha comprobado cómo Colombia ha reducido su tasa de criminalidad convirtiéndose en cuna de la seguridad. Algunas de sus ciudades, catalogadas como inteligentes, se suman al reto de la protección y el empoderamiento de sus ciudadanos.

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