Cómo pueden ayudar los negocios a la sostenibilidad ambiental

La sostenibilidad ambiental es uno de los grandes retos que debe afrontar Colombia. El país goza de una ubicación privilegiada, con espacios naturales únicos, como la Amazonía; por eso los ciudadanos, las organizaciones y el gobierno deben estar implicados en la tarea de conservar y proteger los recursos con los que cuenta la nación.

En esta labor, la empresa privada debe involucrarse activamente; así, los negocios deben implementar políticas corporativas que muestren su compromiso con las futuras generaciones.

¿Cómo pueden ayudar las empresas a la sostenibilidad ambiental?

Resulta desalentador oír las palabras de los expertos. El investigador Ernesto Guhl, autor del libro Un balance de los 20 años de funcionamiento del Ministerio de Ambiente, ha realizado unas afirmaciones muy esclarecedoras. Para él, las políticas medioambientales colombianas son muy avanzadas; sin embargo, sus pautas no son llevadas a la práctica. Ante este panorama cabe preguntarse,  ¿cómo pueden ayudar las empresas a desarrollar la sostenibilidad ambiental en el país?



La descarbonización de la economía

Una forma de impulsar la sostenibilidad ambiental desde la industria es a través de la descarbonización. Consciente de esto, el gobierno colombiano se comprometió a disminuir en un 20 % las emisiones contaminantes para 2030, pero para poder cumplir esta promesa, es necesario buscar mecanismos que motiven a todos los actores sociales  a participar. Además, es preciso cambiar el modelo económico basado en en la carbonización, con empresas que dependen del fracking, las termoeléctricas y las refinerías, entre otros.

Por otra parte, la Ley 99 supuso un enorme paso a la hora de asumir la responsabilidad social que exigen tanto la administración de los recursos naturales como el cambio climático. A pesar de ello, es muy común ver cómo, en la mayoría de las ocasiones, lo estipulado por las leyes no se cumple en la práctica; ante esto, tanto la ciudadanía como los entes encargados de hacer veeduría deben exigir el cumplimiento de la misma.

Las actividades humanas y empresariales continúan teniendo un impacto ambiental negativo. Ello es debido, primordialmente, a que se ha priorizado la actividad empresarial desde un punto de vista erróneo y que puede costar muy caro en un futuro no muy lejano.

La intervención del gobierno y el compromiso del tejido empresarial deben traducirse en una aportación real a la sostenibilidad ambiental. Ambos estamentos sociales juegan un papel fundamental en la transformación hacia un país energéticamente eficiente y comprometido con el medio ambiente.

De este modo, una de las soluciones que se plantea es la de la bonificación por el uso de energías alternativas o por la implementación de modelos productivos más ecológicos y eficientes. Este tipo de incentivos permiten aumentar la participación del sector industrial en la implementación de proyectos de sostenibilidad ambiental.

La captación de los grupos de interés

Un aspecto positivo que se ha observado en las empresas latinoamericanas ha sido su preocupación por captar la atención de los grupos de interés, compuestos por clientes, inversores, comunidad, asociaciones y organizaciones. Esto es importante para impulsar la sostenibilidad ambiental en el país, ya que cada día es más importante para las organizaciones generar empatía con estos grupos y escucharlos.

Además, las demandas de los grupos de interés no se vinculan exclusivamente con aspectos relacionados a la economía o las finanzas; cuestiones como la ecología, la salud, la igualdad o la seguridad laboral son algunos aspectos que preocupan a estos agentes sociales.

Entonces, está claro que para conseguir su aprobación en cuestiones medioambientales, las empresas tendrán que aplicarse en focalizar su atención en los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU; estos son 17 mandamientos que deberán cumplirse antes de 2030 y que se enfocan en solucionar problemas sociales y medioambientales.

Los Objetivos de Desarrollo sostenible conllevan una carga positiva en cuanto a posibilidades de crecimiento e innovación; sin embargo, son pocas las empresas que han sabido detectar este nicho de mercado unido a la sostenibilidad ambiental.

Tarde o temprano se ampliará el espacio que separará a los negocios que han sabido implementar elementos de sostenibilidad de los que se han quedado en la retaguardia. Las empresas deben entender que aquí también se juegan su propio futuro comercial y su valor como marca; por tanto es indispensable una planeación estratégica que contemple procesos sostenibles.

El Índice de Sostenibilidad Ambiental de Dow Jones

El Índice de Sostenibilidad Dow Jones (DJSI, por sus siglas en inglés) es elaborado cada año por la empresa RobecoSAM. Este mide los matices de responsabilidad ambiental de las más de 2500 compañías más grandes del mundo.

De entre todas ellas elige a las 320 empresas más responsables en el ámbito social. En su última edición se han incluido nueve multinacionales colombianas. Este hecho debe tomarse como una noticia de enormes dimensiones.

La razón es que para poder figurar en el DJSI, es necesario demostrar que desempeñan su actividad de una manera comprometida con factores sociales, económicos y ambientales. Una de las empresas colombianas que aparecen en esta lista es Bancolombia, que se convirtió por primera vez en la entidad financiera más sostenible del planeta.

Por su parte, el Grupo Argos obtuvo una distinción por segunda vez como la empresa constructora más eficiente; mientras el Grupo de Inversiones Suramericana figura dentro del apartado de empresas de servicios financieros y de capitales más sostenibles. Por su parte, el DJSI reconoció a Nutresa como ejemplo de responsabilidad empresarial en el área de la sostenibilidad ambiental.

Según las previsiones de los analistas, un comportamiento comprometido socialmente incide directamente sobre la economía de los propios negocios. La razón es que se convierten en objetivo principal para muchos inversores.

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