Alumbrado público solar: una Iluminación inteligente

Para que una ciudad tenga futuro debe pensar también en el futuro de sus habitantes. Esa es la premisa de Gandía, una ciudad española que en 2017 decidió cambiar el paradigma energético en calles y edificios públicos; para ello sustituyeron el sistema de alumbrado público por uno de alumbrado público solar.

Con una inversión de 3.5 millones de euros instalaron más de 13 lámparas solares; con eso lograron bajar a la mitad el costo de la luz, lo cual es un beneficio para el gasto público.

La llegada de las smart cities está cambiando la gestión de las ciudades. Ahora se deben administrar los recursos pensando en la sustentabilidad y en la eficiencia energética.

El desarrollo de la tecnología propiciará entornos más eficientes; por ejemplo, el Estadio Olímpico de Londres está dotado de baldosas inteligentes que guardan la energía de las pisadas para iluminar los pasillos.

En Colombia, ya hay algunos indicios de energía solar en espacios públicos. Este 2019, la Alcaldía de Santa Marta colocó la primera intersección semaforizada que funciona a través de energía solar.

¿Cómo funciona el alumbrado público solar?

El alumbrado público solar es un sistema conformado por paneles fotovoltaicos, lámparas y una batería que se recarga durante el día con la luz del sol. Sirve para iluminar los exteriores de forma amigable con el ambiente minimizando los costos.

Este sistema de alumbrado requiere menos mantenimiento que el convencional; además, se eliminan los cables, mejorando la estética urbana. Como es independiente de la red de suministro eléctrico, los gastos de operación bajan; ya que se adecuan la lámparas solares para alumbrado público, ¡la energía es gratis! Y el sistema se gestiona desde lugares remotos.

Hay que instalar controladores que aseguren que las baterías se carguen correctamente. Estos también funcionan como sensores de luz para encender las lámparas de iluminación solar en la noche y apagarlas en el día. Dicho controlador se puede programar para que la luz se prenda en un periodo preestablecido.

Hay varios tipos de lámparas solares par alumbrado público; sin embargo, las más prometedoras son las de LEDs, ya que tienen una vida útil de hasta 50 mil horas; otra de sus ventajas es que requieren de muy poca corriente para su funcionamiento.

Por su parte, las luminarias pueden ser independientes, es decir, que cada poste tenga sus propios paneles, o centralizadas, que se refiere a cuando las luces de un grupo de postes están conectadas a una misma fuente de poder.

Aunque en este caso se está hablando del servicio público de iluminación, hay que tener en cuenta que la energía solar tiene un alto potencial en el desarrollo de edificios inteligentes.

Ventajas del alumbrado público solar

  • El alumbrado público con paneles solares es independiente de la red eléctrica.
  • Las luminarias solares requieren menos mantenimiento que las convencionales.
  • Estos sistemas son respetuosos con el ambiente porque aprovechan un recurso renovable como lo es el sol.
  • Algunas partes de los sistemas de alumbrado público solar se manejan de forma remota.

Desventajas del alumbrado público solar

  • Requieren una inversión inicial alta.
  • Como no están cableados son más susceptibles a robos.
  • Las baterías recargables deben ser reemplazadas periódicamente.
  • La nieve, polvo y humedad se acumulan en los paneles por lo que hay que limpiarlos de vez en cuando.

Smart cities y los servicios de iluminación público

Las ciudades no pueden quedarse ajenas a las posibilidades de las nuevas tecnologías por lo que el alumbrado público solar es un sistema que debería ser evaluado dentro de los presupuestos públicos.

Actualmente, las urbes consumen el 70 por ciento del suministro de energía del mundo y el alumbrado público representa más del 19 por ciento del consumo total de electricidad a nivel mundial. Cambiar ese paradigma al de iluminación optimizada con el sol significaría ahorros de hasta un 50 por ciento, y podría llegar al 80 por ciento si se incluyen sistemas de controles inteligentes.

Ciertamente, con el avance del Internet de las cosas todavía persisten dudas sobre la correcta selección de respuestas tecnológicas; por ejemplo, qué tipos de sensores instalar o cómo realizar protocolos eficientes, pero esto no debería ser una limitante.

Por fortuna, también hay mucha información que permite a las autoridades decidir cuál es la mejor solución en sus contextos determinados. Caminar hacia la transformación de las smart cities es más una cuestión de apertura de pensamiento que de presupuestos.

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