Ciberseguridad: Tendencias y desafíos para el próximo cuatrienio en Colombia

Lo tiempos cambian y en materia de tecnología esta frase cada día tiene una connotación más cierta y veloz. Gracias a los avances en nuestra forma de comunicarnos, de compartir información y procesar datos, nuestras costumbres han cambiado notablemente y con ello indudablemente el riesgo de perder el activo más valioso de las empresas transita por el mismo camino.

Como evidencia de lo anterior, el Reporte de Tendencias de Seguridad Cibernética en América Latina y el Caribe elaborado en conjunto por Symantec y la OEA nos recuerda que el tamaño del cibercrimen en Colombia está alrededor de los 500 millones de dólares en el último año.

El ambiente tecnológico que estábamos acostumbrados a administrar se ha visto dinamizado por varias tendencias que son ya una realidad de rápida adopción y que representan un reto en materia de ciberseguridad, pues al ser implementadas sin tomar las debidas precauciones es posible que puedan ser fuente de más de un dolor de cabeza para las empresas en Colombia.

Todo ello nace de la creciente cantidad de datos estructurados y no estructurados provenientes de redes sociales, correos electrónicos y el uso de nuevas plataformas en el contacto con el entorno; datos que las empresas se ven obligadas a procesar, archivar, recuperar y asegurar, incrementando la complejidad de la operación de las compañías.

¿Cuáles son las tendencias en Ciberseguridad?

Movilidad: No es un secreto que el mercado de los PC’s ha decrecido dándole paso al uso de dispositivos móviles. Las ventajas de contar con información en tiempo real han preparado el terreno para la inplementación de iniciativas alrededor del BYOD (Bring Your Own Device) pues pretenden incrementar la productividad de los empleados aumentando su grado de conectividad, acortando así los tiempos de respuesta. Como consecuencia de esto encontramos en Colombia una mayor disposicion a flexibilizar el perímetro de las compañías mediante el establecimiento de regulaciones destinadas a estimular, y proteger, el teletrabajo.

Los desafíos en movilidad van de la mano de las ventajas. Para aprovechar estas ventajas enumeradas arriba es necesario asegurar el libre tránsito de los datos minimizando el riesgo de perderlos en el proceso. Los riesgos son altos en la medida en que los dispositivos moviles no sean protegidos debidamente. Sabemos que los usuarios mezclan cada vez en mayor proporción sus datos personales con información corporativa, práctica que es aprovechada por los delincuentes para encontrar fisuras de seguridad y tener acceso a datos confidenciales.

Internet de las Cosas: De la mano de lo anterior, encontramos esta nueva tendencia que asoma de forma tímida pero sólida en Colombia. El mayor uso de dispositivos conectados a la red y que pueden terminar haciendo parte de una red corporativa incrementa la exposición de información confidencial a ciberatacantes atentos al descuido de los usuarios.

Cloud Computing: La necesidad de ahorrar en costos, ha determinado una necesaria evolución de las tareas de TI. Las empresas han optado por tercerizar algunos procesos y herramientas confiando el almacenamiento de la información y la administración de aplicaciones a entidades ajenas a las organizaciones, con la pretensión de tener una operación más enfocada a las tareas claves del negocio. Sin embargo en los últimos días hemos asistido a un claro ejemplo de la vulnerabilidad de la nube frente a la pérdida de archivos lo que alerta sobre el peligro de aprovechar sus ventajas sin una clara estrategia de aseguramiento.

¿Cómo se blindará la información?

Todo lo anterior ha obligado a que la infraestructura de TI en las compañías deba adaptarse a esta realidad rediseñando el rol de las diferentes áreas de tecnología perfilando un nuevo protagonismo, extendiendo ahora su responsabilidad dentro de la definición del negocio.

Es por ello que dentro del ámbito empresarial en Colombia debe promoverse una mayor conciencia de la protección del entorno productivo, incluyendo proveedores, intermediarios y clientes, haciendo especial énfasis en las Pymes, que debido a su bajo nivel de inversión en desarrollo tecnológico se convierten en una brecha dentro de la cadena informativa convirtiéndose en presa fácil del creciente ciberespionaje.

Todo esto apoyado en el desarrollo de planes educativos concretos frente al uso de las herramientas y datos corporativos. Además reforzar con políticas claras en el establecimiento de atributos en el manejo de la información, privilegios de accesos, implementación de sistemas de almacenamiento en línea de archivos y contenidos compartidos en redes sociales. Todo lo anterior enmarcado en una estrategia tecnológica definida desde el alto mando corporativo que aporta un valor inédito al desempeño de las organizaciones.

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