Edificios inteligentes: el nuevo ‘boom’ del Internet de las Cosas

El panorama ha cambiado y con el paso del tiempo más objetos quieren volverse inteligentes gracias al auge del Internet de las Cosas (IoT). Hace unos meses Gartner predijo que para el 2020 habrá 20,8 mil millones de dispositivos conectados en todo el mundo, y todo parece indicar que un gran porcentaje de esta cifra corresponde a soluciones relacionadas con los edificios inteligentes.

De acuerdo a la firma de investigación, actualmente esta categoría tiene una ventaja importante frente a los hogares y el transporte inteligente. Una de las principales razones que explica por qué los Smart Buildings son el nuevo boom del Internet de las Cosas es simple: los códigos de edificación en países desarrollados. Las regulaciones más recientes sugieren que para la construcción de los edificios se tome en cuenta la inclusión de dispositivos IoT en su interior.

En este punto se preguntarán, ¿qué buscan los países desarrollados al hacer este tipo de exigencias? Detrás de la construcción de un edificio inteligente hay varios beneficios para las grandes ciudades y uno de ellos es la eficiencia energética. En una reciente infografía publicada por la compañía Siemens pudimos conocer que un edificio inteligente, con generación y almacenamiento de energía propios, interactúa con las redes eléctricas inteligentes y es capaz de manejar su propia demanda y generación energéticas para minimizar el coste energético y las emisiones de CO2.

De esta manera, al tener más edificios inteligentes, el gobierno o las organizaciones pueden invertir el capital gastado en energía en proyectos estratégicos que le podrán generar más ingresos en los años venideros. Además, un Smart Building puede ayudar a mejorar la seguridad considerablemente.

En resumen, el propio Instituto de Edificios Eficientes nos describe los propósitos que debe cumplir un Smart Building: “asegurar servicios útiles que incidan en la productividad de los ocupantes (por ejemplo en iluminación, servicios de confort térmico, calidad del aire, seguridad física, medidas sanitarias, etc.) al coste más bajo posible y con un impacto muy moderado en el ciclo de vida del edificio”.

Lo que hacen los gobiernos para que los edificios sean más inteligentes

De acuerdo a la definición de Telefónica, un edificio inteligente es una superposición de varios servicios conectados como sistemas de refrigeración y ventilación, smart grid, sistemas informáticos, sistemas de iluminación, servicios de seguridad, entre otros, frente a servicios anticuados y no conectados que además no tienen capacidad para transmitir información remotamente.

Como les comentamos anteriormente, son muchos los beneficios que obtienen los gobiernos, las compañías y los ciudadanos al implementar este tipo de soluciones. Vale la pena recordar que los edificios ocupan el 40% de la demanda energética, algo que puede traer graves consecuencias al medio ambiente. Es por eso que en países como Dinamarca se toman tan en serio la implementación de los Smart Buildings para cuidar el planeta ahorrando la cantidad de energía que más se pueda.

“Los edificios inteligentes pueden incrementar de manera sustancial la eficiencia y fiabilidad de las necesidades energéticas de un país, almacenando energía cuando les sobre, liberándola y apagando servicios no esenciales en momentos de máxima demanda. Esto puede ayudar a mitigar picos de demanda, gestionar mejor la generación eléctrica y minimizar el riesgo de apagones. Es una buena estrategia para asegurar los recursos energéticos de una nación”, indica Lars Christian Lilleholt, ministro danés de Energía, Utilities y Medio Ambiente.

Imagen: @OiMax, distribuida con licencia Creative Commons BY SA 3.0

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