Energía biomasa: cuando los desechos se transforman en energía

La compañía mexicana Café El Marino descubrió que el bagazo del café era una materia capaz de convertirse en energía biomasa; así que unió esfuerzos con la empresa alemana Siemens y transformó el residuo en vapor. Dicha solución fue benéfica para el medio ambiente, pero, además, le trajo ahorros a la cafetalera porque ya no necesitó comprar gas natural.

Dentro del cambio del paradigma energético mundial, en el que el uso de combustibles fósiles está disminuyendo, la energía biomasa se convierte en una opción tanto para las industrias como para los gobiernos. De hecho, hay una migración sostenida hacia la generación de energía limpia aprovechando desechos; incluso existen proyectos que buscan transformar las aguas residuales en biocrudo.



¿Qué es la energía biomasa?

Hace ya millones de años que alguien colocó madera en el fuego para generar calor. Ese fue el primer uso de la energía biomasa.

Una descripción más general implica explicar que la biomasa es el uso de la materia orgánica como fuente de energía renovable; esto puede ser residuos agrícolas y restos de madera como aserrín, entre otros.

Este tipo de eneergía ofrece múltiples ventajas, entre ellas que se convierte en una fuente de calor barata, ayuda a los países a mantener sus compromisos sobre el cambio climático e impulsa socialmente la independencia energética, sobre todo en áreas marginadas. De este modo, se perfila como un agente de cambio tanto para las ciudades como para las zonas rurales.

Aplicaciones de la energía biomasa a nivel industrial

La azucarera colombiana Manuelita, en el Valle del Cauca, es uno de los ejemplos de cómo las industrias optimizan sus recursos a partir de la generación de energía biomasa. Con la instalación de un turbogenerador para transformar en fuente energética el bagazo de caña de azúcar, logró tener excedentes de energía limpia que no solo utiliza, sino que también vende.

Uno de los factores que ha propiciado el auge de la explotación de este tipo de energía renovable es la inversión de alta rentabilidad de las industrias en proyectos de desarrollo.

Algunas de las patentes más significativas son:

  • Azucareros: existen cámaras que secan la pulpa de la remolacha.
  • Aceiteras: inventaron cámaras de combustión para cáscara de algodón y carozo de coco molido.
  • Madereras: tienen calderas especializadas para quemar el aserrín.

En materia de tecnología, las redes eléctricas inteligentes que calculan las fluctuaciones del consumo son una solución para optimizar el suministro energético. Una proyección de 2018 vaticinaba que el sector de la energía colombiano sería uno de los más favorecidos en términos de rentabilidad, por lo tanto representa una oportunidad de negocio.

Aplicaciones de la energía biomasa a nivel gubernamental

En 2016 la energía biomasa superó al petróleo y sus derivados en la matriz de abastecimiento de Uruguay; así, el 50 % de la energía generada en este país proviene de origen local, a través de la explotación de los residuos, el aire y el sol.

En zonas con inviernos crudos, la biomasa se postula como una solución de energía térmica. Se estima que en la Unión Europea hay más de 4.5 millones de estufas de biomasa. De hecho, la bioenergía es la principal fuente renovable consumida en Europa.

Por su parte, América Latina preserva su matriz ligada a los combustibles fósiles; sin embargo, a partir del 2011 su consumo tuvo una disminución del 3,7 %, según un estudio de la Revista Eólica y del Vehículo Eléctrico.

La más utilizada de las energías limpias en Latinoamérica es la eólica, seguida de la solar y la biomasa. El informe concluye que en la región no se avanza con la rapidez requerida.

Cómo Colombia implementa la bioenergía 

Por las características de su industria, la energía biomasa tiene un alto potencial en Colombia. Residuos como fibras, el cogollo de la caña de azúcar, la cascarilla del arroz y el café, entre otros, son ideales para producir dicha energía.

Por otra parte, el país está fortaleciendo su matriz sustentable, pero la energía más utilizada es la hidráulica y las menos utilizadas son las fuentes no convencionales como la eólica, la solar y la biomasa.

La caña de azúcar, por ejemplo, aporta solo el 2 % a la matriz energética cuando se producen más de 2 millones de toneladas de producto, contabilizó el portal especializado Energía Limpia XXI. Sin embargo, destacó que, gracias al estímulo de la Ley 1715, hay 10 proyectos para generar energía biomasa.

Sin embargo, para que cualquier transformación sea eficiente, se tiene que fomentar un uso adecuado de los recursos, un consumo sostenible y nuevas soluciones de movilidad porque si no, no habrá residuos ni planeta que nos alcancen.

 

 

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