La energía hidroeléctrica: una herramienta de la revolución energética

La energía hidroeléctrica es la que se produce a través de las corrientes de agua. Esta se produce por medio de turbinas hidráulicas ubicadas dentro de la corriente, las cuales extraen su energía cinética y la convierten en energía mecánica; posteriormente, las turbinas giran a gran velocidad, haciendo que el generador transforme la energía mecánica en energía eléctrica. El volumen de la energía hidroeléctrica que se produzca dependerá de la corriente y de la cantidad de agua, así como de su distancia vertical o caída (llamada “cota de nivel”).



Tipos de energía hidroeléctrica

  • Sistemas de almacenamiento o de reserva de agua. En este sistema, una represa reserva el agua en un depósito que alimenta luego a las aspas de la turbina y, posteriormente, al generador eléctrico.
  • Sistemas de pasada. Estos utilizan el flujo natural de un río, donde un canal construido artificialmente puede mejorar la continuidad del flujo. Están diseñados para el desvío de la corriente de agua, que se conduce hacia una central eléctrica, la cual contiene la turbina y el generador.
  • Sistemas por bombeo. El sistema por bombeo incorpora dos depósitos o reservas de agua. En las horas de baja demanda, generalmente por la noche, se bombea el agua desde la parte inferior de la “reserva” a través del sistema de bombeo hacia la parte en donde se encuentran las turbinas y el generador.

¿Cómo funciona?

El principio de la energía hidráulica se basa en el ciclo de las lluvias, es decir, depende de la evaporación provocada por el sol y la temperatura. Entonces, podría concluirse que el proceso de la energía hidroeléctrica se origina, principalmente, por la emisión de los rayos solares que recibe el planeta.

Por tanto, este tipo de energía se genera en aquellas zonas donde existe una combinación de lluvias y desniveles geográficos conveniente para la fabricación de las represas. También es común que se produzca por medio de la caída artificial de agua, como se hace en las centrales hidroeléctricas o a través del uso del flujo natural de ríos y lagos.

¿Por qué ha tomado tanta fuerza la energía hidráulica?

Una de las razones por las que la energía hidroeléctrica es considerada una de las más eficientes es que las centrales que fueron construidas hace 50 o 100 años siguen funcionando. Además, la energía hidroeléctrica es la más probada, eficiente, flexible y confiable fuente de electricidad en el mundo.

Por otra parte, su mejora y acondicionamiento, desde el punto de vista de la automatización de los procesos (digitalización), harán que la energía hidroeléctrica continúe siendo una fuente renovable de energía competitiva. Esto se logrará a través del diseño computacional de los fluidos hidráulicos, así como de los procesos de monitoreo y control por medio de uso de tecnología.

Desventajas de la energía hidroeléctrica

La energía hidroeléctrica no produce contaminación al generarse, es prácticamente imperecedera y tiene un gran rendimiento energético; es por esto que es considerada una energía limpia. Aun así, sí tiene impacto sobre el medio ambiente. Al ser necesario construir represas de gran tamaño y magnitud para generarla, provoca cambios en el ecosistema de los ríos en los que estas se ubican.

Por otra parte, su uso excesivo provoca que los países desarrollados cuenten con pocas ubicaciones geográficas para desarrollar nuevas centrales hidroeléctricas. Por eso, en algunas naciones esta fuente de energía renovable está siendo limitada.

España y Brasil: países a la vanguardia en energía hidroeléctrica

En España, la energía hidroeléctrica aporta un porcentaje significativo de la energía eléctrica del país; según los datos aportados por el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), puede alcanzar hasta el 30 % del total energético de la nación.

Por su parte, en Brasil se están fabricando minicentrales hidroeléctricas; estas construcciones afectan menos el medio ambiente; además, logran mejor rendimiento y más economía, en especial en la agricultura.

Así, la energía hidroeléctrica, a pesar del tiempo que tiene en uso, continúa siendo una de las fuentes de energía más limpias y confiables. Además, contar con los procesos tecnológicos actuales de los que las centrales antiguamente carecían: (tales como el monitoreo y control de los procesos en todas las fases de la generación eléctrica y la detección de fallas tempranas para prevenir accidentes o la caída abrupta del sistema) hará que esta permanezca por mucho tiempo como una fuente altamente competitiva en el área de las energías renovables no contaminantes.

 

 

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