Democratización energética: el rumbo de las energías alternativas

Cuando seamos 10 mil millones de personas, ¿cómo vamos a abastecer nuestra demanda energética en un mundo donde es imperioso bajar las emisiones de CO2? Ante esa pregunta, la respuesta se asoma por el lado de las energías alternativas.

La preocupación por el calentamiento global demanda una diversificación; aquellos años en los que la energía del mundo provenía de unas cuantas petroleras han terminado. Ahora, los países tienen la oportunidad histórica de producir sus propias fuentes utilizando recursos naturales.

Lo anterior sin contar con que los combustibles fósiles son finitos. La tendencia marca que la extracción de petróleo será cada vez menor y más cara. De hecho, en Chile acaban de anunciar la descarbonización del país para el 2040.



¿Qué son las energías alternativas?

Los estragos ambientales producidos por la quema de combustibles fósiles se padecen día a día. Las energías alternativas se perfilan como una solución por tres características: provienen de recursos naturales, son fuentes inagotables y no se contamina al producirlas. Un ejemplo de su implementación es la instalación en algunas ciudades para proveer energía al alumbrado público o a los medios de transporte.

Por otra parte, existen varios tipos de energías alternativas o limpias; entre ellas se encuentran:

  • Energía solar.
  • Biomasa (energía producida por la quema de residuos orgánicos).
  • Energía eólica.
  • Biogás (se biodegrada materia orgánica).
  • Energía hidroeléctrica.
  • Mareomotriz.
  • Energía geotérmica (aprovecha yacimientos subterráneos).

Energías limpias y electromovilidad

Las energías alternativas son el eje de la electromovilidad, un avance tecnológico que impulsa la creación de flotas de transporte sostenibles. Al respecto, una de las personas que más ha trabajado este tipo de transporte es el colombiano Édgar Sarmiento, quien fue premiado en Berlín por su diseño de un minibús eléctrico y autómata optimizado para smart cities.

Por otra parte, los gases de efecto invernadero producidos por los autos son un problema ecológico. De hecho, se calcula que si Europa quiere cumplir con los compromisos adquiridos en el Acuerdo de París en cuanto a reducción de emisiones, tendrá que eliminar a más tardar para el 2028 los autos a nafta o gasoil.

En todo el mundo los motores de combustión interna serán cambiados por autos eléctricos que funcionan con baterías; de esta forma, el litio empieza a cobrar fuerza, ya que permite almacenar la generación de energía sin importar cómo se produjo. Este cambio de tecnología comienza a llegar, incluso, a Latinoamérica; así, en Colombia se comercializan actualmente 7 modelos de autos eléctricos.

Energías alternativas: inteligencia artificial e Internet de las cosas

Al interconectar objetos a través de la banda ancha, el Internet de las cosas (IoT) se vuelve un gran aliado al momento de implementar energías alternativas, ya que permite optimizar su uso. Tres ejemplos de su aplicación son los siguientes:

  • Ahorro de energía. A través de la conexión del IoT se regulan los espacios públicos, edificios y casas para que se enciendan las luces solo ante la presencia humana.
  • Administración de recursos. Aunado a la inteligencia artificial, el IoT aprovecha las proyecciones del estado del tiempo para optimizar la operación de los molinos de viento y calcular la energía que producirán.
  • Resolver fallas. Además de poder dotar a las personas de otra fuente de energía, es importante direccionarla. Si se reporta una falla en la red eléctrica en una ciudad inteligente, el IoT puede buscar otra vía para distribuirla.

Por su parte, la inteligencia artificial permite prever la baja de producción eléctrica y estimar la demanda para proponer flujos más eficientes.

Cómo se han implementado las energías limpias en Colombia

Para 2030, el escenario más optimista prevé que Colombia consumirá energías alternativas en un 100 %. Esto pasará si se fortalece la política y se disminuyen los costos de las energías no renovables.

Lo anterior fue el resultado de un estudio a partir de modelos matemáticos que cruzó las políticas públicas con el diferencial de costos entre diversas fuentes de energía. La investigación fue coordinada por Isaac Dyner y auspiciada por la Facultad de Ciencias Naturales e Ingeniería de Utadeo.

Las energías limpias más producidas en el país son la hidroeléctrica, con un 75 %, seguida por fuentes como el gas, el carbón y pequeñas centrales termoeléctricas. Sin embargo, energías como la eólica y la solar fotovoltaica se mantienen por debajo del 1 %.

La reglamentación de la Ley 1715, enfocada en la integración de energías renovables no convencionales, es auspiciante para el panorama. Otra buena noticia es el anuncio de inversión en un parque eólico en La Guajira.

El estudio concluye en la necesidad de monitorear el balance de los diferentes tipos de energías que se ofertan para decidir mejor sobre las subastas de energías firmes. El camino está marcado, lo que resta ahora es afrontar los retos que lanza el nuevo paradigma en pos de construir un mundo más habitable.

 

 

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