Innovando en Internet con la estrategia del Océano Azul

Internet ha cambiado la vida, para bien y para mal. Estos cambios de la estrategia del océano azul se han dado tanto a nivel personal, como en la forma de estudiar, trabajar e incluso, en cómo se usa el tiempo de descanso y esparcimiento. Por ejemplo, es difícil pensar cómo un negocio puede sobrevivir sin herramientas que hoy se consideran básicas, como el correo electrónico, como uno de los aspectos muy básicos de Internet en el marketing digital.

En Internet las empresas afrontan un gran reto. Muchas han fracasado o en el mejor de los casos pasan desapercibidas, pues se limitan a la creación de presencia en el medio, a través de páginas web y redes sociales, sin analizar la importancia que tiene una estrategia de Internet. En otras palabras, con frecuencia las empresas centran su esfuerzo en la táctica o la ejecución, que además suele ser un ejercicio puntual y no algo reiterativo, parte de un proceso.

Es vital e incluso urgente, que los empresarios y responsables de estos temas de Internet en las organizaciones, cambien esta visión. Internet puede traer grandes cosas, pero también muchos dolores de cabeza si no se maneja adecuadamente.

Innovación permanente en Internet

Al hablar de Internet, se tiene que hablar de Estrategias y a su vez,  toca estar en la obligación de pensar en Innovación y en Estrategias Dinámicas. A diferencia de otras estrategias, la de Internet nunca se quedará estática. Si por alguna razón pasa esto, nuevamente, serán graves y grandes las repercusiones.

Una primera invitación es que la organización replantee la visión que tiene de Internet y la miren como una estrategia dinámica, y claro, de primer orden.

Estrategia del océano azul más las estrategias dinámicas de internet

En teorías de innovación y modelos de negocios del mundo físico, se encuentra, en parte, la solución a esta innovación permanente de la cual se habla, para lograr las Estrategias Dinámicas. Entre tantos modelos y teorías, está la estrategia del océano azul, de los autores W. Chan Kim y Renée Mauborgne.

Aunque la estrategia del océano azul analizan principalmente empresas físicas que han sido muy exitosas, sin embargo, sus conceptos tienen una gran naturalidad en el ambiente digital. Los autores hablan que para lograr una ventaja competitiva, las empresas deben buscar diferenciales que puedan sostener por algún tiempo, es decir, competir en Océanos Azules. El problema radica, en que la mayoría de empresas compiten con elementos fáciles de igualar, como el precio y se compite en océanos ‘rojos y sangrientos’.

¿Cómo competir estratégicamente?

Para poder competir en Océanos Azules, se deben generar valores únicos y esto se logra innovando. En Internet, esta innovación suele ser más fácil e incluso natural. Esto aplica tanto para empresas nacientes, como para empresas establecidas, independientemente del recorrido que tenga su presencia en la red.

En el pasado han aparecido propuestas dónde se incluye el tema de los Océanos Azules a elementos de Marketing Digital. Esta visión es válida, incluso con esta estrategia, se puede profundizar en muchos elementos adicionales. Por ejemplo, innovar en Internet desde la estrategia y pasando por la tácticas, afectando elementos como el diseño y valores de la página web y Redes Sociales, el menú de navegación del sitio web, los precios en Internet, la logística y mucho más.

Ejemplos de Océanos Azules en Internet

De manera consciente o inconsciente, muchas empresas basadas en Internet han ejecutado la Estrategia de Océanos Azules. Aunque esto claramente está abierto para todo tipo de empresas, incluso tradicionales con muchos años de experiencia, la dinámica de las organizaciones nacidas en Internet, les permite ser más flexible en estos temas.

Netflix implementa las estrategias

Un ejemplo claro de esto es Netflix, la empresa de alquiler de películas en Internet. En sus inicios nace como una alternativa a Blockbuster y tiendas de alquiler de video en Estados Unidos. La idea es que en lugar de que los clientes se trasladaran a alquilar una película en formato DVD, esta le llegara directamente a la casa del usuario. Después el usuario la podía regresar por correo cuando quisiera, sin pagar multas por retraso.

Esta primera innovación obligó con el tiempo a Blockbuster, líder indiscutible del mercado por más de una década, a ofrecer algo similar. Poco tiempo después Netflix volvió a innovar y esta vez empezó a ofrecer películas en línea y no solo en Estados Unidos. Blockbuster nuevamente se copió del modelo, pero con una demora considerable.

Netflix continúa innovando, con nuevos productos, series propias y más. Blockbuster estuvo al borde de la quiebra y hoy es un pálido recuerdo de lo que alguna vez fue.

Las empresas pueden copiar este modelo de Netflix, de innovación progresiva y disruptiva, siempre buscando mercados nuevos y diferentes. Propuestas estratégicas como las de los Océanos Azules que tienen una gran aplicación en Internet y su misión será saber aprovecharla y explorarla.

Imagen: @GulinKopec , distribuida con licencia Creative Commons BY-SA 2.0

 

 


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