Los retos de la nanotecnología: de la industria a la sanidad

“Hay mucho espacio en el fondo”. Con esa misteriosa frase comenzó su conferencia sobre nanociencia el físico Richard Feynman frente a la Sociedad Americana de la Física. Era el año 1959 y Feynman describió algo que parecía imposible: los científicos podrían controlar átomos. La visión de Feynman es hoy una realidad con la nanotecnología. A continuación, le contamos cómo funciona, sus desafíos y para qué la usamos.

La Real Sociedad define la nanotecnología como el diseño y producción de dispositivos mediante el control de elementos a escala nanométrica. Por tanto, estudia el control de materiales del tamaño de una mil millonésima partes de un metro. Aunque parece imposible trabajar a esta escala, la nanotecnología está presente en muchos sectores de la producción industrial. Desde la invención del microscopio de efecto túnel en 1981, los científicos son capaces de observar y manipular átomos.

¿Dónde se encuentra la nanotecnología?

La nanotecnología se encuentra en muchos productos que se usan diariamente. Dentro de estos se destacan tres sectores principales, en donde su desarrollo ha obtenido:

  • Medicina: el diagnóstico mediante la nanotecnología es un avance que permitiría la detección de enfermedades como el cáncer. Otras aplicaciones se pueden dar incluso en las cirugías de corazón.
  • Materiales: hoy en día se fabrican bicicletas fuertes y rígidas con un marco que pesa menos de un kilo. Se consigue gracias a los nanotubos de carbono.
  • Electrónica: la nanotecnología ha creado el grafeno, que supera en varios aspectos al silicio, material utilizado habitualmente para los transistores.

Sus desafíos

La investigación en el ámbito de la nanotecnología se encuentra con algunos obstáculos que dificultan su desarrollo. La concreción específica en productos se enfrenta a tres desafíos principales:

  • Altos precios: aunque los científicos han trabajado en la reducción de costes, la realidad es que la nanotecnología sigue siendo costosa Un ejemplo es el grafeno. Una lámina de este material cuesta hoy entre 300 y 600 dólares. Los expertos creen que en el futuro pueda costar menos que una lámina de silicio, cuyo precio oscila los 70 dólares.
  • Riesgos en la salud: no está demostrado o confirmado científicamente que los materiales derivados de la nanotecnología no tengan riesgos en la salud. Los nanotubos de carbono, por ejemplo, tienen las mismas dimensiones y formas que las fibras de asbesto. Las fibras de asbesto, utilizadas con frecuencia en el pasado por sus propiedades aislantes, tienen efectos cancerígenos demostrados y consecuencias ambientales.
  • Desregulación específica del sector: ante la llegada de un nuevo producto se hace primordial la constitución de una normativa que lo regule. Sin embargo, la nanotecnología, por su carácter novedoso, carece de una legislación específica por la falta de datos existente. Por ello, las investigaciones son fundamentales para la construcción de un orden jurídico internacional que permita el comercio de nanomateriales.

Los límites de la nanotecnología

La producción desde la nanotecnología es considerada por algunos analistas como “la revolución industrial del siglo XXI”. Esta proyección se puede considerar una realidad emergente en sectores como la robótica, medicina, ingeniería, energía o domótica. Sin embargo, es fundamental que la nanotecnología no repita los males de otras tecnologías extractivas. Hablamos de los riesgos medioambientales, socioeconómicos, de bioseguridad y a la salud humana. La cautela y la investigación sólida son las dos únicas herramientas que posee para avanzar. Eso sí, el camino que se vislumbra en el horizonte parece lleno de éxito y progreso humano.

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