De da Vinci a Jeff Bezos: aportes de la creatividad al desarrollo tecnológico

Arriesgar, descubrir, sorprender, buscar soluciones… así es la estrategia de la innovación y así ha surgido exitosamente el desarrollo tecnológico. Los modelos más conocidos han sido el estadounidense-fordista y el japonés-toyotista. El desafío es alcanzar los mismos objetivos: desarrollar y mejorar prototipos, procesos, productos, servicios y modelos organizativos.

La carrera en pos del desarrollo tecnológico es indetenible. Cada vez es más común que las empresas apuesten por las ideas inusuales. Y valoren la creatividad, además de la eficiencia, competitividad y productividad.

Según el Foro Económico Mundial, la creatividad será la tercera habilidad laboral más importante para 2020. Su informe “El futuro de los empleos” reúne datos de directores de recursos humanos de 371 empleadores mundiales líderes. Solo dos habilidades preceden a la creatividad. La solución de problemas complejos y el pensamiento crítico.

Pensar fuera de los límites de nuestra mente

Los grandes inventos rompieron reglas y desacataron preceptos. Así Leonardo Da Vinci venció la imposibilidad gravitatoria e ingenió el primer aeroplano sin motor. Y Jeff Bezos, dueño de Amazon, se convirtió en el primer cienmilmillonario al apostar por el comercio electrónico.

Experiencias similares de ruptura de esquemas abundan, pero ¿cómo asumir la creatividad sin extraviarse en la fantasía?

Edward de Bono recomienda una serie de técnicas de pensamiento lateral  destinadas a desarrollar el pensamiento creativo. Su curso “Seis sombreros para pensar” invita a revisar la percepción que se tiene de las cosas. A estar abierto a nuevas posibilidades y dispuesto a explorar.

La base de su teoría radica en romper la costumbre de dar la espalda a las infinitas posibilidades que existen para resolver un problema. “La negatividad es un síntoma de falta de imaginación y creatividad. No sirve absolutamente para nada”, explica el autor.

Su curso invita a ejercitar la toma de decisiones, separando y estudiando emociones, información, lógica, esperanza,  metodología y creatividad.

Innovación: el mito de la creación

Las empresas buscan rapidez, calidad y abaratamiento en la producción de sus servicios y productos. Por tal razón confían en el desarrollo tecnológico y por tanto en la innovación.

El director académico del Programa ejecutivo de Creatividad e Innovación en los Negocios en Universidad Torcuato Di Tella, da cátedra al respecto. Hernán Nano Kigel plantea cómo convertirse en una persona innovadora. Y  propone el concepto “intraemprendedor”, un trabajador que no busca crear sino solucionar.

Kigel invita a revisar cuál es el problema (o el vacío) y pensar a partir de él. Esto dista del fantástico mito del creador. “En la innovación las ideas no son lo más importante, las tecnologías no son lo más importante, lo más importante son las necesidades y los deseos de los usuarios”, resalta.

Así nace y se expande un desarrollo tecnológico tan fantástico como el microchip. Desde 1950 hasta su masificación en Suecia, se logró implantarlo bajo la piel para facilitar datos, pagos, localización, etc. En 2017 la start-up sueca Epicenter, una firma dedicada a la innovación digital, masificó su uso entre sus empleados.

Conquistar el desarrollo tecnológico

Examinar los problemas de diferentes maneras, para darles solución a partir de lo que demanda el contexto, son los primeros pasos en el proceso innovador. Lo siguiente es librarse del estigma del fracaso. En esta fase también es útil la creatividad.

La frustración ha sido uno de los focos de estudio de Howard Gardner, conocido por su teoría de las inteligencias múltiples. Para Gardner las personas poseen, además de la inteligencia cognitiva, otras como la inteligencia emocional, social y creativa.

Estas permiten solucionar problemas aprovechando ventajas diferentes a la lógica. Cómo superar el miedo a la crítica, crear confianza, tener empatía, solucionar conflictos o enfrentar los desaciertos.

Con este planteamiento, el psicólogo rompió esquemas creando un nuevo concepto de inteligencia. Él la define como: “Un potencial psicológico para resolver problemas o crear productos nuevos que son valorados, al menos, en un contexto cultural”.

Un ejemplo de perseverancia pese a los fracasos es el de Apple Newton (1993). Con el método del ensayo y error la compañía llegó, 14 años después, al iPhone.

Marcar tendencias con procesos creativos

En síntesis, la innovación es clave para encontrar soluciones que implementen el desarrollo tecnológico en las diferentes áreas de la empresa.

Para que los procesos creativos se construyan se debe actuar con personal interrelacionado con el entorno del problema. Muchas empresas dirigen sus estrategias con personal de recursos humanos, a través de sesiones de psicología y coaching.

Pero no valdrán solo su preparación y conocimientos. En la generación de ideas, facilitación de soluciones y estrategias de cambio, influirán especialmente aspectos de la personalidad como el carácter, compromiso y resiliencia.

Déjanos un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

SUSCRÍBASE A NUESTRO NEWSLETTER