Trabajo en equipo: desarrolle el potencial de sus trabajadores

Cada vez más las organizaciones se ven obligadas a implementar nuevas formas de adaptación y desarrollo en pro de la mejora de su productividad, siendo el trabajo en equipo una de las estrategias que más impacta en la empresa.

De acuerdo con Viles, Zárraga y Jaca  “La competencia de trabajo en equipo se adquiere a través de un proceso que conlleva la adquisición de diferentes habilidades”, por lo que se debe potencializar las destrezas que permiten a los integrantes lograr un trabajo en equipo. (Viles, Zárraga y Jaca, 2013)

Para algunos autores, una de las estructuras de trabajo en equipo de mayor aceptación académica es el denominado “Modelo Integrado de Efectividad del Trabajo en Equipo, Modelo IMO”, desarrollado por Mathieu y colaboradores en el 2008 (Viles et al., 2013).

Trabajo en equipo: qué hay que tener en cuenta

Figura 1. Modelo IMO de Trabajo en Equipo (Mathieu et al, 2008)

Este modelo corrobora los avances actuales, en donde se evidencia la importancia de trabajar en relaciones dialógicas, más que de competencia, para el desarrollo de las habilidades que se requieren para el trabajo en equipo, por lo que la organización debería motivar las metas comunes para lograr que los integrantes trabajen de forma cooperativa más que por el individualismo.

Paso a paso para mejorar el trabajo en Equipo

Primera fase: análisis del contexto y observación de los miembros de la organización

En la primera fase, relacionada con las “entradas del modelo”, se conforma un equipo que pueda orientarse a objetivos comunes.

En este sentido, es importante lo que resalta Katzebach en cuanto a que “es esencial que la gerencia aprenda a utilizar a los equipos en los lugares correctos”. (Katzebach, 1998)

Segunda fase: entrenamiento a los grupos de trabajo

En la siguiente etapa, se enfatiza en temas que fortalezcan el trabajo en equipo, entre los que se encuentran: herramientas de comunicación, resolución de conflictos, definición de metas e indicadores, planeación y organización, entre otros.

De acuerdo con Gordon, P., Mendenhall, B. y O’Connor (2013), es importante “incluir entre los entrenamientos el desarrollo de la inteligencia colectiva., capacidad activa de los integrantes de un equipo para aprender, enseñar, comunicar, razonar y pensar juntos, independiente de su posición jerárquica, al servicio de unos objetivos y una misión compartida”.

Tercera fase: medición y verificación de resultados

Finalmente, Franco, C. y Velásquez, F. (2000), resaltan la necesidad de medir y verificar los resultados, con el fin de identificar si se cumplieron las metas propuestas inicialmente, en relación al trabajo en equipo y al impacto en la productividad y otras variables organizacionales.

La mejora empresarial gracias a la implementación de políticas de trabajo en equipo, se observará en los indicadores propuestos como meta, sin embargo, es posible que aquellas áreas de la organización, en donde efectivamente sea el trabajo en equipo una variable fundamental para el éxito de la productividad, presenten un mayor impacto.

Es así, como las áreas comerciales y de producción, posiblemente se beneficiarán más de las estrategias para el fomento del trabajo en equipo.

En conclusión, se debe tener en cuenta que si bien se encontraran por el camino dificultades emergentes, la retroalimentación permanente de la organización con los grupos de trabajo y la motivación constante hacia las metas comunes, permitirá subsanar estas dificultades y plantear planes de mejora futuros.

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